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martes, 9 de diciembre de 2008

Ziraldo Alves Premio Quevedos


El brasileño Ziraldo Alves ha sido galardonado con el Premio Quevedos en su sexta edición. Propuesto por la Universidad de Alcalá de Henares, una de las pocas instituciones académicas (sino la única en España) que cuenta con una cátedra dedicada al humor gráfico. Son 30.000 euros del ala que reconocen la labor del importante autor brasileño. La Fundación General de Alcalá de Henares también edita una de las mejores revistas dedicadas al humor gráfico que se publican en España: la revista Quevedos. En ella se han publicado interesantísimos estudios como la historia de nuestros humoristas gráficos en el exilio. Una labor que ha requerido la colaboración de especialistas en numeroso países de Latinoamérica por recuperar toda esa labor de un nutrido grupo de artistas que se vieron forzados a salir de España al término de la Guerra Civil Española.
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jueves, 12 de junio de 2008

Curiosidades sobre la historieta brasileña

Brasil presenta algunos datos sorprendentes respecto al desarrollo de la historieta a lo largo de su historia. Se puede argumentar, por ejemplo, que es en Brasil donde encontramos los primeros ejemplos de la historieta en Latinoamérica, con la presencia del italiano, afincado en Brasil, Angelo Agostini, allá por 1869. Por otro lado, durante las primeras décadas del siglo XX, las revistas infantiles se establecen en Brasil como lo hicieron en Europa. No eran propiamente cómics pero contenían historietas que con el tiempo se convierten en la parte principal de dichas revistas, amen de los consabidos consejos y recomendaciones de tipo moral y cívico para la formación de los infantes.

Si Angelo Agostini fue una figura esencial en el despegue de la historieta en Brasil, Adolfo Aizen fue la personalidad de los años 30 y 40. Gracias a su conocimiento del cómic norteamericano, en 1934, Aizen puso en marcha el Suplemento Juvenil y trajo a Brasil el cómic USA (Flash Gordon, Tarzan, Mandrake, Popeye, Mickey Mouse…). La competidora del Suplemento Juvenil fue la revista O Globo Juvenil que por su lado, copiando una fórmula que se probaba exitosa, trajo las historietas de The Phantom, Li’l Abner y Alley Oop.

Adolfo Aizen, emprendedor y visionario de la historieta, fundó en 1945 la editorial que dominaría el mercado brasileño durante 3 décadas, desde 1945 (año de la fundación de Editora Brasil America Ltd, EBAL) hasta finales de los 70.

La década del 60 se abre con la creación de la nueva capital, Brasilia, un proyecto innovador, la creación de una nueva ciudad que vertebrara el país desde el centro de su inmenso territorio. La bossa nova era un éxito mundial y el cine, con los planteamientos renovadores del cinema novo, estaba a la vanguardia en América. En la historieta, Disney despliega toda su poderosa maquinaria y se instala con enorme éxito en toda Latinoamérica. Brasil no es una excepción y el mercado queda bajo la sombra alargada de un pato y un ratón. Hasta que a un hombre se le ocurre plantar cara a la todopoderosa Disney usando una fórmula bien conocida. Mauricio de Sousa, la personalidad en la historieta más destacable de esta segunda parte del siglo XX, aplica las técnicas de producción y mercado de Disney hasta conseguir lo que nunca ningún país en Latinoamérica de libre mercado había conseguido: arrinconar a Disney. En 1973, el cómic Mônica vendió 195.000 copias. Y la cifra llegó hasta 262.000 ventas en 1978. Y ya en la década del 90, concretamente en 1998, la producción Disney significaba solamente el 15% de los títulos de Mauricio. Y es que si algo hizo de manera muy ladina de Sousa fue dirigir un grupo notable de artistas que, privados de sus derechos sobre los personajes que crearon, supieron ganarse un público infantil y desterrar a Disney de las estanterías. La pena es que toda esa producción nacional se ha convertido en otro monopolio, el del todopoderoso Mauricio de Sousa. No en vano se le llama el “Disney brasileño”.

Información tomada y adaptada del artículo de Waldomiro C. S. Vergueiro "Children’s Comics in Brasil: From Chiquinho to Mônica, A Difficult Journey” Cartooning in Latin America (2005).

miércoles, 16 de abril de 2008

Angelo Agostini y el origen de la historieta en América Latina


Vale, confieso. Soy de esos que encuentran un placer voluptuoso, una suerte de libre concupiscencia al conocer el origen de las cosas. Respuestas, eso es lo que quiero. No es algo ajeno al ser humano porque de una manera u otra siempre nos estamos haciendo las mismas preguntas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Por qué tienes que dejar pelos en el baño después de ducharte y luego no recogerlos? ¿Friegas los platos sucios justo después de comer o los dejas para que se relajen…como tú? En cualquier caso, no vamos a entrar aquí en disquisiciones filosóficas y sí a poner nombre y fecha a algunas cuestiones sobre la historieta.

¿Cuál es la primera historieta publicada en Latinoamérica de la historia?

“As Aventuras de Nhô Quim Ou Impressões de uma Viagem à Corte” de Angelo Agostini (Italia 1843-Brasil 1910). La historieta se publicó en la revista Vida Fluminense y hubo 9 entregas de 2 páginas cada una. Empezó en 1869 y es la primera historieta conocida en América Latina con un mismo personaje protagonista. Así lo cita John Lent en un artículo del imprescindible Cartooning in Latin America (2005). La información proviene de un texto del profesor Waldomiro C. S. Vergueiro en el año 2000, posiblemente la persona que mejor conoce la historia de la historieta en Brasil. Interesantísimo el artículo sobre historieta pornográfica en Brasil en el n. 3 de la Revista Latinoamericana de Estudios Sobre la Historieta y con acceso online recientemente. Esta información, debería ya situar a Angelo Agostini en la nómina de los primeros artistas que desarrollaron la historieta en sus orígenes. Conocemos la aportación de Rodolphe Töpffer y Wilhelm Busch en esos primeros balbuceos del medio en sentido moderno, pero ¿qué sabemos de Angelo Agostini? Nada.

Esta información cuestiona y adelanta los orígenes del medio en América Latina. Hasta no hace mucho tiempo se consideraba a Viruta y Chicharrón, obra de Manuel Redondo, que empezó a publicarse en 1912 en la famosa revista Caras y Caretas, como la primera historieta seriada.






Viruta y Chicharrón es un plagio de Spareribs and Gravy de George McManus, que crearía el norteamericano ese mismo año para el diario Journal American del magnate Randolph Hearst.

Ahora bien, la historieta de Agostini también estaría en cuestión si retrasamos todavía más el origen del medio hasta las marquillas cigarreras mexicanas y cubanas, donde ya existe una narración secuencial, según han analizado diversos investigadores como Hinds y Tatum. Sin embargo, eso no nos impediría retroceder todavía más a los códex aztecas y entraríamos en una dudosa diacronía de la historieta que deberíamos enlazar con el lenguaje pictográfico, los jeroglíficos egipcios, etc, etc. No es mi propósito aquí. Y sí lo es recalcar la figura de Angelo Agostini sobre el que deberíamos conocer mucho más, así como del cómic brasileño.