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jueves, 5 de noviembre de 2009

Las serpientes ciegas Premio Nacional de Cómic


A toro pasado todo vale y las quinielas hay que hacerlas cuando la carrera está por empezar. Pero el caso es que desde que leí las dos partes que publicó BD Banda, Las serpientes ciegas desprendía un aroma a historia bien narrada y mejor dibujada, a clásico. No en vano tiene la firma de Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí. Me alegro de la elección. En la versión digital de El País veo un artículo: "El cómic como análisis descreído" de Álvaro Pons, que en realidad es la reseña que ya hiciera tiempo atrás en La Cárcel. Aquí van algunas planchas (n. 1, 2, 5 y 8) para los que no la hayan leído y quieran abrir boca...







domingo, 15 de marzo de 2009

Cómics en Extinción para el Premio Divulgación del Cómic 2008


Premio a la Divulgación del Cómic 2008 en el Salón del Cómic de Barcelona para Cómics en Extinción. clic en la imagen


Recuerdo las primeras entradas que desgusté con fruición del enigmático Anguloagudus. Esas imágenes maravillosas, ordenadas de manera temática me producían un inmenso placer visual y me descubrieron autores y obras que desconocía. El buen hacer se repitió en sucesivas entradas a cada cual mejor, con algunos análisis sobre composición de página (sobre Víctor de la Fuente) que me corroboraron la certeza de estar ante una persona de aguda inteligencia, además de ser un apasionado de la historieta. Desde ese momento he sido fiel lector de Cómics en Extinción así que cuando a Pablo (El lector impaciente) se le ocurrió proponer la bitácora de Anguloagudus al Premio a la Divulgación del Cómic en el próximo Salón del Cómic de Barcelona, no pude estar más de acuerdo.

martes, 17 de febrero de 2009

Primer tebeo editado en España


Joan Navarro en otro aporte fundamental a la historieta expone en su blog, Viñetas, el primer tebeo editado en España, Historietas ilustradas, obra del alemán Guillermo (Wilhelm) Busch. (Click en la imagen)
NOTA: Y no se pierdan la entrada anterior de Navarro, con la versión española de Buster Brown, titulada Juanito y su perro. Curiosa su edición de 1906...en forma de acordeón.

martes, 3 de febrero de 2009

Historietas Sevillanas de Andrés Martínez de León



Lo que ha hecho la editorial Viaje a Bizancio con la reedición del Álbum de Historietas Sevillanas (2008) de Andrés Martínez de León, es una temeridad. Y si no, a los hechos me remito.


Atreverse a reeditar una obra 80 años después con el chaparrón editorial que reciben los lectores cada mes en las librerías, es cuando menos valiente. Por eso empresas de este tipo (si no lo remedia un súbito cambio de gustos) están abocadas al fracaso comercial…pero también (y más importante) a la excelencia editorial. No sé cuántas copias se venderán de Historietas Sevillanas pero el que decida arriesgarse con Martínez de León se llevará a casa un trocito de historia, un mucho de folklore y otro tanto de dialectalismo en estado puro. Una joya.

Uno tiene dificultades a la hora de definir las historietas que componen el libro. En primer lugar, ¿son verdaderamente historietas? Una justa respuesta sería “¿y qué importa?” El humor que despliega Martínez de León es ese humor de calle, que todo el mundo reconoce como propio, ya sea de Coria del Río, de Vigo o Albacete. Es un humor fresco y ágil que te arranca sonrisas y también carcajadas. En su mayoría, este humor reside en el componente lingüístico que, en el caso de Martínez de León, es parte esencial de su obra. Y aquí es cuando uno tiene dudas a la hora de hablar de “historietas”. Cada episodio funciona perfectamente sin la imagen pero no ocurre igual al revés. Hay ejemplos en los que la imagen carga con todo el peso (narrativo y humorístico), como en la historieta “El capitalista”, en la que un muchacho se lanza al ruedo para darle unos pases al toro hasta que un guardia civil lo detiene. La leyenda que figura en la parte central de la historieta “No siempre se premia la heroicidad, justamente” bien podría haberse omitido. La historieta, con una selección de viñetas (siempre sin marcos) funcionaría perfectamente gracias al carácter diegético que imprime el autor al conseguir una secuencia en los hechos. Pero no siempre se consigue esto último. Y ahí de nuevo la duda ¿son historietas?


En cualquier caso, se agradece (mucho) poder leer obras como ésta, originalmente publicada en 1926, aunque sólo sea por recuperar una parte de nuestra historia cultural que todavía necesita de muchos mimos. Y si existen dudas sobre la categorización de la obra en historieta o no, tanto mejor. Salgamos de las categorías y disfrutemos de la obra de arte que es en definitiva lo que importa.


En resumidas cuentas, una obra más que recomendable, especialmente para aquellos que gustan de la arqueología cultural, pero no de aquella que ha quedado momificada sino de la que se muestra fresca y lozana 80 años después, porque ésa es la impresión que uno recibe al leer Historietas Sevillanas, que el tiempo no es nada porque la lectura se muestra actual y cercana al lector del 2009.


Quizá una parte esencial de esta contemporaneidad de la obra sea su dialectalismo, su apuesta por la oralidad del lenguaje, una constante en la obra de Martínez de León. Contrariamente a lo que uno podría pensar (porque la lengua está siempre en constante cambio) es precisamente el uso de coloquialismos, fraseología, dialectalismo en definitiva, el que aporta ese sustrato de juventud al conjunto. Lo hemos disfrutado con Carlos Giménez en obras espectaculares como Barrio o Paracuellos en las que el autor se transportaba a su niñez para retratar el habla de la calle. Y lo vemos ahora cuando los autores de Brancaccio (Norma 2009), Giovanni di Gregorio y Claudio Stassi, subrayan la importancia de ese código lingüístico que conocen a la perfección y que dota a la obra de autenticidad.


Mis felicitaciones y mi profundo agradecimiento a Viaje a Bizancio por su arrojo al lanzarse a reeditar esta obra. Tan sólo cabría esperar que las instituciones públicas arrimaran el hombro comprando copias para (al menos) las bibliotecas públicas.



sábado, 31 de enero de 2009

Obras maestras de Carlos Giménez

Las obras maestras no pasan de moda. Permanecen. Tal vez para recordarnos algo, tal vez para que no olvidemos algo. Tienen esa pasta indefinible que solamente el talento puede crear y Carlos Giménez ha demostrado saber mucho de talento y obras maestras.

Carlos Giménez para el Premio Príncipe de Asturias. Pásalo.

Del recopilatorio España Una, Grande y Libre, editado por Glénat.

lunes, 26 de enero de 2009

Carlos Giménez para el Premio Príncipe de Asturias


Estas semanas estoy bastante ocupado y se refleja en el blog que lo tengo muerto de risa. Pobre. Todavía no pude ni escribir una entrada para dar mi apoyo a la candidatura de Carlos Giménez para el Premio Príncipe de Asturias. Una gran idea que surgió de una charla entre Carlos Pacheco y Rafa Marín. Un premio que de otorgarse sería merecedísimo por un autor que es leyenda viva de la historieta española. Aquí abajo la prpuesta desde Crisei:


Porque los tebeos son cultura. Y cultura grande.


Porque la reflexión, la poesía, la diversión, el mensaje, el pundonor, el arte y la artesanía, el amor a la profesión y al medio, la humildad constante al pie del cañón de Carlos Giménez lo ejemplifican.


Porque es quien más y mejor ha sabido dar obras que nos explican cómo somos y qué camino hemos recorrido.


Porque si hay alguien que se merezca, en nombre del medio y en nombre de las muchas y grandes obras maestras que nos ha ofrecido en más de cuarenta años de profesion, es él.


Porque Carlos Giménez es todos nosotros: el cómic en su encarnación máxima, el cómic que trasciende fronteras y medios, el cómic que demuestra que todas las historias pueden contarse, y contarse como se escribe un poema, o se pinta un cuadro, o se rueda una película, o se toca un clarinete, o se marca un gol o se gana un campeonato. Porque ya es hora de que se reconozca y se iguale el trabajo de una profesión humilde con el de otras profesiones de más relumbre.


Creemos que es hora, hoy, ya, de empezar a movernos, desde los blogs, desde las revistas, desde otros ámbitos de la cultura, desde los salones y jornadas del cómic, desde la crítica y desde el aficionado, desde la Universidad y desde los periódicos, para solicitar el Premio Príncipe de Asturias para Carlos Giménez.


Y queremos que sea un premio pedido por todos, y conseguido para quien es el primero entre los primeros, en España y en el mundo.


Hagamos ruido. Pidamos lo posible.


Pues eso mismo, hagamos ruido, saquemos las cacerolas digitales y démosle con fuerza a ver si socava los cimientos de las más distinguidas instituciones. El cómic es cultura señores. Y cultura grande.

viernes, 16 de enero de 2009

Agustina, quién te ha visto y quién te ve


Símbolo de libertad para España frente a la invasión francesa. Un mito que como tal nos ha llegado a las futuras generaciones a través de versiones, adaptaciones, tradiciones orales y escritas. Lo cierto es que nunca he visto a Agustina de Aragón tan espléndida. ¡A por los franceses Agustina! Dales con el cañón, con la navaja...¡o con lo que sea!

(Click en la imagen)

viernes, 21 de noviembre de 2008

Sequía investigadora

La historieta española le debe mucho a Antonio Martín. No digamos ya la investigación sobre la historieta española. Mucho se queda poco. Todo, le debe. En el brillante estudio Los inventores del cómic español 1873-1900 (2000), Martín actualiza su propio trabajo cuando hace ya más de 30 años publicara, en la desaparecida revista Bang! n.3 (1970), un artículo titulado "Museo de la historieta" en el que postulaba que la historieta anónima "Un drama desconocido" era la primera historieta española publicada. Dicha obra, documentada en 1875, publicada en la revista Los Niños, mantuvo el privilegio de ser la primera hasta que llegó un investigador y actualizó tal circunstancia. Lo preocupante es que tal investigador no fue otro sino el propio Martín, quien décadas después y tras otra labor de arqueología de nuestra historieta, adelantó esa fecha 2 años, hasta 1873. En más de treina años nadie se había preocupado por rastrear e investigar los orígenes de una manifestación cultural de la que muchos nos enorgullecemos pero que todavía no le otorgamos el estatus merecido. Prueba de ello es la sequía investigadora que asola nuestro país, salvada in extremis gracias al empuje de personalidades como el propio Martín, Antonio Altarriba, Antoni Guiral, Pedro Porcel, Juan Antonio Ramírez, Luis Gasca, Jesús Cuadrado, Salvador Vázquez de Parga, Luis Conde y más recientemente Manuel Barrero o Álvaro Pons. El problema estriba en que los mencionados pertenecen (salvo Barrero y Pons) a una generación que ha cumplido los 50 y no hay visos de que otras voces tomen el testigo. No pretendo ser apocalíptico, Dios me libre, tan sólo objetivo.

Sigo con interés la publicación de artículos de investigación en revistas especializadas (tanto en España como fuera de España) y no se puede decir que el panorama sea particularmente prolijo. Es cierto que se producen avances, importantes, como la publicación de sendos monográficos sobre la historieta en revistas especializadas del ámbito de la literatura, como el nº 35 del Boletín Galego de Literatura (que edita la Universidade de Santiago de Compostela) titulado "Olladas do cómic ibérico" (2006) o la reciente publicación de "El discurs del cómic" (2008) dentro de la colección Quaderns de Filologia de la Universitat de València. Me parecen aportaciones muy necesarias y bien elaboradas...pero escasas. No existe, por ejemplo, ninguna revista especializada que desde el ámbito académico se encargue de la investigación de la historieta, ya sea española o foránea.

Tendrán que pasar los años para comprobar si el testigo de esa primera generación de investigadores es complementado con aportes novedosos. Hay buenos ejemplos, no me interpreten mal. Toda la labor desplegada en Tebeosfera me parece excelente y de seguro ha de sonrojar a más de una universidad, teniendo en cuenta que lo que ha conseguido Manuel Barrero es coordinadar una labor de investigación al margen de cualquier departamento o cenáculo universitario. Excelente por don Manuel. Patético por parte de nuestras univesidades. Desde ámbitos, digamos, liminares, se han realizado trabajos de encomiable valía como el emprendido por Enrique Peláez Malagón sobre las revistas ilustradas valencianas en el siglo XIX. Tesis doctoral que el año 2000 publicó el Servei de Publicacions de la Universitat de
València. Ana Merino es una de las voces más activas del momento...y vive a 9.000 km de España. Su libro El cómic hispánico (2003) es un ejemplo de labor investigadora hecha con meticulosidad y seriedad.

¡Menos mal que tenemos los blogs! No me entiendan mal, no es ombliguismo. Es realidad. Desde multitud de blogs personales se realiza una labor en muchos casos anónima que viene suplir el trabajo que debería realizarse de manera paralela desde alguno de nuestros centros educativos superiores. Todavía hay motivos para la esperanza...

Abajo, la historieta que mencionaba arriba titulada "Un drama desconocido".

martes, 18 de noviembre de 2008

Paco Roca y su Arrugas ganan el Premio Nacional de Cómic


Es la noticia del día. Se barajaban tres nombres como bien apuntó el tío berni en Entrecomics, Carlos Giménez por 36-39 Malos Tiempos, María y yo de Miguel Gallardo y Arrugas de Paco Roca. La obra de Roca se lleva el merecido premio y es que todo el mundo está de acuerdo en que es una obra soberbia, que recientemente acaba de ganar también el prestigioso premio al mejor álbum en el Festival de Lucca, Italia. Previamente ya había conseguido el premio al mejor guión y a la mejor obra española en el Salón del Cómic de Barcelona. Y aquí un servidor todavía no la ha leído. :(
La noticia en El País, y en ABC


jueves, 30 de octubre de 2008

Entrevista a los Magos del Humor Español



PROFESIONALES Y TEBEÓLOGOS
Vicente Palomares - Según la tesis de Umberto Eco, el conocido Italiano, especialista en comics, el mundo se divide –incluyendo historietistas y lectores- en "apocalípticos" e "integrados". Es decir, en detractores de todo lo que hay establecido, porque les impide su autorrealización profesional, y en defensores del sistema, porque éste posee los recursos suficientes para llevar a término su vocación. ¿En cual de los grupos os consideráis incluidos?
Vázquez - ¡Ay mi madre! Yo de fútbol no entiendo ni torta…
Segura - Lo mismo digo.
Escobar - Eucaliptus.
Sánchis - Alto, alto, que yo soy una persona normal ¿eh?
Ibáñez - Ejem. ¡A la hora de definirme sociológicamente diré que me considero «mortadelítico filemonado»!

Vicente Palomares - ¿Qué opinion tenéis de los tebeólogos?
Peñarroya - Buena, buena. Yo les agradezco el interés que se toman por nosotros.
Vázquez - Yo, personalmente, les admiro y les respeto profundamente. Eso de pasarse tanto tiempo bajo el suelo es algo que nunca podría hacerlo.
Segura - Vamos, yo, que no soy entomólogo, desconozco por completo de qué insectos habláis.
Escobar - Dejadlos que vayan haciendo, que vayan haciendo…
Voces a coro: sí, sí…

(Extracto de la entrevista realizada por Vicente Palomares publicada primero en El Correo Catalán y luego recopilada en la revista Bang! n. 7/8 en 1972. Para leer el documento completo hay que pasarse por Tebeosfera que desde que ha estrenado nueva época está actualizando la web con una cantidad de documentos, aportes y clasificaciones que quitan el hipo. Es justo y necesario, sin ponerme en exceso bíblico, reconocer la ingente labor de Manuel Barrero y todo el equipo que forma esta ejemplar web/biblioteca/revista/archivo sobre la historieta. Simplemente espectacular)

domingo, 19 de octubre de 2008

El ataque de los ladrones de mentes García & Vermut

Una historieta con dibujos de Carlos Vermut y guión de Chema García, rescatada por el propio Vermut en OMBLIGOPOLIS. Si se atreven, lean el negro futuro que nos espera a manos de... ¡Los ladrones de mentes!

viernes, 26 de septiembre de 2008

Bienvenidos al reino de la novela gráfica


Interesante artículo de Felipe Hernández Cava para El Cultural. Además de un sucinto repaso a algunos de los nombres más relevantes del ultimísimo panorama historietístico español (Gustavo Rico, Luci Gutiérrez, Víctor Santos, David Rubín, Fidel Martínez, Carlos Vermut, Lola Lorente, Alfonso Zapico, Alberto Vázquez o Nicolai Troshinsky), mete el dedo en la llaga ante las nuevas carreteras por las que discurre la novela gráfica actual. Básicamente, un llenado de páginas incesante con un infantilismo visual. La justificación de la anterior combinación es según Cava la supuesta gravedad de los asuntos que trata. Se puede o no estar de acuerdo pero está abordando de cara lo que todos parecemos disculpar. Sin centrarnos únicamente en la novela gráfica española, ¿entraría Persépolis dentro de esa categoría? Personalmente creo que el estilo gráfico funciona muy bien en la obra y no veo capítulos de relleno, aunque es discutible. Satrapi utiliza un trazo sencillo, infantil si acaso, aunque teniendo en cuenta que la historia se cuenta a través de los ojos de una niña, parece casar muy bien. Sin embargo bien podría haber ido evolucionando ese estilo a medida que su protagonista iba acercándose a la adolescencia y la sobrepasaba. O tal vez no era necesario y a la luz del resultado final parece lo más sensato. Pero no es la primera vez que escucho a varias personas que disfrutan con la historieta, sentirse reacios a la lectura precisamente por la parte gráfica.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

XIII Jornadas Internacionales del cómic Villa de Avilés


La cita comiquera pasa por Avilés.
El cartel a cargo de D' Israeli, del cual hemos comentado la obra Leviathan.

viernes, 29 de agosto de 2008

El Hombre araña de Víctor de la Fuente ¿?


Sorprendente descubrimiento. Según leo en Cómics en extinción Víctor de la Fuente pudo dibujar en 1944 un hombre araña hispano muy anterior al Spiderman de Stan Lee y Steve Ditko. De confirmarse, sería una más de las maravillas creadas por Víctor de la Fuente, que contaba tan sólo con 16 años cuando pudo hacer este tebeo. La noticia, que al parecer surgió en mayo de 2007, es verdaderamente curiosa, aunque habrá que confirmar su veracidad.

sábado, 16 de agosto de 2008

Y dale con las comparaciones

Ya estamos otra vez con las comparaciones entre distintas disciplinas, distintas manifestaciones artísticas en las que (vaya usted a saber por qué) el cómic siempre resulta ser el elemento de la comparación en negativo. Esta vez es una crítica en El País de Roger Salas sobre un montaje de danza basado en las series negras de Francisco de Goya. Es evidente que el espectáculo no le ha gustado a este señor y se despacha a gusto con lo que para él es desvirtuar la obra de Goya. Me parece perfecto porque ni soy crítico de danza ni estoy en disposición de discutirle a Salas si es un buen o mal montaje.

Lo que sí estoy en disposición de criticar es el título del artículo "Goya como un cómic oscuro". En principio, nada negativo en esa frase. Pero cuando llegamos a este párrafo, que es el que relaciona el título y la comparación del montaje con el cómic, ya la cosa no está tan clara:

Refugiada en lugares comunes, la obra Goya, el sueño de la razón produce monstruos recurre a imágenes soportadas por un amplio aparato audiovisual (muy bien realizado en lo estrictamente técnico por Álvaro Luna), que manipula en exceso la obra del pintor aragonés hasta convertirla en una especie de cómic oscilante. Así, se mezclan las imágenes, se cambian las composiciones originales, se hace bailar a ciertos dibujos y hasta se hacen collages con los rostros del Aquelarre.

Obviamente, habría que ver el espectáculo para saber a qué se refiere con eso de "una especie de cómic oscilante". Lo que me llama la atención es que de toda la crítica que realiza el articulista, de todas las pegas que le ve al montaje, los diversos errores en la coreografía, en el uso de unas castañuelas metálicas, etc, etc, parece que lo que resume el citado (y al parecer pobre) montaje de Miguel Ángel Berna es que se parece a un cómic. A un cómic oscuro. Si esto no es vender noticias soltando carnaza, ya me dirá usted. ¿No había otra forma de titular esta reseña? ¿Realmente el titular da buena cuenta del texto de Roger Salas? A fé que no. Si alguien ha estudiado un poco de periodismo sabrá que de los titulares muchas veces cada una hace de su capa un sayo. Este titular sí es pobre. Muy pobre. Ni resume la reseña, ni aborda el texto en su esencia, ni siquiera es afortunado en la comparación. ¿O sí? Porque si lo que pretendía el autor era rasgarse las vestiduras ante un ataque (de tintes posmodernos) a la obra de Goya y relacionarla con un ¿género menor? ¿medio? como el cómic, entonces lo ha conseguido. Lo que pasa es que uno está ya bastante curadito en salud ante estas comparaciones y, sinceramente, me la traen al pairo.

martes, 5 de agosto de 2008

El cómic (normalizado) en vías de extinción


En un artículo para el especial dedicado al cómic del Boletín Galego de Literatura, Ana Merino se refiere a la pérdida del espacio masivo de la historieta, ocupado por otras manifestaciones culturales (o como queramos llamarlo) tales como los videojuegos o simplemente la televisión. Dice la autora: "El cómic infantil del siglo XXI perdió su espacio de popularidad que lo caracterizó y popularizó en el siglo XX. El entretenimiento masivo a través de los videojuegos y la televisión secuestró a la audiencia infantil lectora de cómics" [trad. mía]. Es una agria queja que compartimos todos los que valoramos y disfrutamos con este arte. Sin embargo, una especie de paradoja me viene a la mente. Ayer, estaba leyendo una entrada de Pepo Pérez en Con C de arte en la que directamente hablaba de una (ya conseguida) respetabilidad del medio, en contraposici'on a otras manifestaciones culturales (como los videojuegos) que todavía se consideran como mero entretenimiento. Decía Pepo: "Hoy, convertidos los tebeos en medio respetable, la peste es el cine-videojuego". Si antes las críticas más "ácidas" de la "inteligencia cultural" era comparar una mala película a un cómic, parece que se ha sustituido el segundo elemento (el cómic), por los videojuegos. ¿Quiere esto decir que YA ha conseguido la historieta esa esfera de respetabilidad? Tal vez es que yo soy un poquito pesimista al respecto pero estamos lejos de esa situación. Y todo ello pese a los enormes avances en la normalización del medio, que los ha habido y muchos.

Sin embargo, es cierto que en la actualidad los videojuegos han ocupado el espacio masivo del entretenimiento (y si ocurre desde una temprana edad como es el caso) y del aprendizaje. ¿Se puede aprender algo de los videojuegos? Seguro que sí. ¿Se puede uno tirar horas, días, semanas, meses dándole al botoncito para matar zombis? También. Lo que es innegable es que ahora los videojuegos son los reyes del espacio masivo. Están por todas partes, en cualquier casa hay una videoconsola y lo que es más importante, los referentes sociales del momento, los deportistas de élite (futbolistas principalmente), siempre aparecen en sus concentraciones o en su tiempo libre, dándole al botón. Es una escena recurrente ver a jugadores divirtiéndose con la consola y nunca se les ve hojeando un cómic.

Por lo tanto, ¿qué preferimos respetabilidad o difusión masiva? Ambas cosas, claro. ¿Pero la normalización de la historieta la salvará de su desaparición? Podemos caer en el error de creer que porque la historieta sea respetada ahora mucho más de lo que lo fue décadas atrás, eso se traduzca en una supervivencia (no ya vigencia) del medio. A priori sí, pero los que mandan son los consumidores y estos parece que están orientados decididamente más hacia otros menesteres. Así pues el título de Ana Merino no parece exagerado. Pero Merino va más allá y asegura que uno de los problemas de la decadencia del cómic ha sido justamente su instauración masiva en la sociedad. Al parecer una espada de doble filo. La masificación de la historieta, su uso planfletario en muchas ocasiones, sus motivos recurrentes estereotipados le privaron al medio, según Merino, de una respetabilidad como producto cultural. Así pues, una pescadilla que se muerde la cola. Sin ninguno de estos dos condicionantes, respetabilidad o implantanción masiva, la historieta queda como una especie en extinción.

Eppur si muove.

Desde muchos referentes sociales se habla de una historieta normalizada, aceptada y respetada en nuestro país, entonces ¿es realmente una manifestación cultural en extinción? ¿Es cierto que la audiencia infantil-juvenil se ha perdido en favor de los videojuegos y el cine? ¿Quien lleva entonces los salones de historietas como el de Barcelona? ¿Son todos talluditos treina-cuarenta-cincuentones coleccionistas que acuden a estos eventos rescatando parte de su pasado?

No me queda nada claro, ni la normalización ni la supuesta extinción del medio.

sábado, 26 de julio de 2008

Julián de Lajarín y Martí

Julián observa la vida pasar con una mezcla de escepticismo, ingenuidad y pillería. Vamos, como cualquier niño de su edad lo haría. Se acompaña en su cotidiana aventura de su amigo Diego, con el que comparte su afición al disfraz, los videojuegos y hacer rabiar María, entre otras muchas cosas. Los dos tienen 9 años. Perdón. No quiero que se enfade Julián, porque él es el que tiene 9 años y Diego sólo 8 años y 11 meses. Los detalles importan y ese mes de diferencia no es cualquier cosa a esas edades. Como dicen los autores sobre Diego "el destino le jugó una mala pasada". Julián nació de la mano de José Mª Lajarín (dibujante) y José Martí (guionista) allá por 1999. Como dicen los autores en el blog Julián (que tiene todas las tiras de manera gratuita para disfrute de internautas y blogueros), hay evidentes influencias de Calvin y Hobbes, Mafalda o Snoopy. Un homenaje que se marcan los autores a esos tres monstruos de la tira cómica. Me enteré de la existencia de estas tiras por el blog de Lajarín (que visito puntualmente ) Hecho Yesca. Estuve leyendo las tiras que fue publicando Lajarín en su blog y la verdad es que me eché unas buenas risas. Ahora que he tenido la fortuna de leer los tres números que editaron los creadores de Julián me reafirmo en lo que ya pensaba. Una serie cojonuda, desenfadada, muy divertida y con una frescura como pocas tiras cómicas hay en España.

Desde hace unos años, la tira de cómica de prensa adolecía de un cierto estancamiento. Vinieron a sacarla de su letargo artistas como Ricardo, Puebla, Mauro Entrialgo, Vergara o Manel Fontdevila. Evidentemente, publicar una tira diaria para un periódico como El País, Abc o Público, implica meterse en el fango de la política y la sociedad del día a día. Algo que también hizo Lajarín con su magnífica serie La Huerti y José para El Faro de Lorca. Pero Julián es otra cosa. Toca otras fibras sensibles que cualquiera puede reconocer porque todos hemos sido críos y nos reconocemos de una u otra forma. Tras esas gafotas de Julián me veo a mí mismo intentando entender un mundo que me parecía siempre demasiado grande y extraño. Julián se mueve en el terreno del cachondeo y lo hace como pez en el agua. Pongo aquí algunas tiras para su disfrute pero si quieren ver más sólo tienen que acercarse al blog del mismo nombre.

PD. Sólo una pega...¡queremos más! ¿Algún cómic en breve? ¿Otras tiras cómicas en mente?



De la serie La Huerti y José

jueves, 24 de julio de 2008

Superman en cueros


Por fin le puedo echar un ojo al Nº35 del Boletín Galego de Literatura, dedicado íntegramente al cómic y titulado "Olladas do cómic ibérico". He estado revisando el volumen a salto de mata y tiene muy buena pinta. Además de ser una revista cuidadosamente editada, generosa en extensión (casi 300 páginas), la calidad de los artículos es sobresaliente por lo que he podido leer. La parte final de la publicación se dedica a "Creación", de la que rescato esta colaboración del genial Kiko Da Silva sobre preguntas que siempre hemos querido hacerle al hombre de acero.

sábado, 5 de julio de 2008

Carlos Giménez en Valencia


Ayer fue un día especial. No siempre tiene uno la oportunidad de escuchar y disfrutar de todo un genio de la historieta como Carlos Giménez. La dirección de la revista Turia y la Fnac de Valencia organizaron un evento que, teñido de un ambiente familiar, hizo las delicias de los presentes. Álvaro Pons ofició de maestro de ceremonias. Se otorgaba a Carlos Giménez el Premio Turia a la mejor contribución a la cultura del cómic. Álvaro tiene especial debilidad por Carlos Giménez. Se le nota. Se emociona al hablar de él y ese sentimiento se transmitió en la sala creando una atmósfera perfecta.

Por mi parte, llegué a la cita por los pelos, sufriendo uno de esos días de calor insoportable que nos suele regalar Valencia en el mes de julio. En la sala habría unas 40 personas. Sudado y más contento que un chiquillo con tebeo nuevo, allí me planté con algunos álbumes (no todos por vergüenza) y el primero de la serie 36-39 Malos Tiempos.

Giménez habló largo y tendido. Primero respondiendo a las preguntas de Álvaro y luego las de todos aquellos que quisimos preguntarle en una oportunidad única. Era la primera vez que veía en persona al maestro que ha marcado la historieta española y la ha elevado hasta cotas difícilmente accesibles por otros artistas. No defraudó. Estuvo atento, amable, accesible, hablador. Confirmó (por enésima vez) que las historias de Los profesionales son ciertas, que en realidad eran tan cabrones como parece en las historietas. Explicó su tendencia a la autobiografía y la honestidad que ésta supone para con el lector. Historias de personas comunes, convertidas a veces en héroes y otras en malvados. Personas al fin y al cabo, “como cualquiera de las presentes en este sala. Habrá personas buenas y malas, como en todas partes”. Comentó, a raíz de la primera historieta que aparece en el álbum Barrio, cómo resulta mucho más cercano, intenso y conmovedor que un niño esté dispuesto a cortarse el dedo para convertirse en mártir que destruir dos o tres galaxias con un rayo desatomizador creado por un científico loco para dominar el mundo. Los superhéroes y la ciencia ficción no es lo suyo. La realidad provee a Giménez de todo el material necesario para contar historias (así se definió, “un contador de historias”).

Preguntado por la situación del tebeo en la actualidad, respondió que existe un precario mercado editorial, que las revistas son inexistentes y que el manga y los superhéroes copan las ventas de un producto que ha tenido mejores días. En realidad, lo que le gustaría al autor, con todo el derecho del mundo a sus 66 años, es retirarse de la primera línea de la creación artística. Vivir una vida más apacible, escribir y dibujar sus historietas, claro, pero hacerlo sin la presión del que lo hace para vivir de ello. Si uno lo piensa bien, se le eriza el vello. Que un artista como Carlos Giménez, con más de 40 años a sus espaldas de profesión, no pueda todavía de retirarse es cuando menos preocupante. ¿Pasa lo mismo en Francia, Italia o Bélgica? Desde luego que no. Para sus lectores (“no muchos” decía él, “¡claro que muchos!” gritaba yo) es una suerte trágica que Giménez continúe en la brecha pero no deja de ocultar una situación dramática del mercado editorial de la historieta en España. Así nos va.

Como dijo Pons “los álbumes de Carlos Giménez deberían ser lectura obligatoria en el instituto”. Con todo, me quedo con la suerte de haber disfrutado de un maestro como pocos, de haberme reído de lo lindo con las anécdotas que contó, de haber estrechado su mano cuando me firmó amablemente los tebeos que, nervioso, le traía. Todo una personalidad con los lápices y sin ellos. ¡Qué grande es Carlos Giménez!

lunes, 2 de junio de 2008

La historia española en viñetas


Ayer comentaba la posibilidad de enseñar historia a través del cómic o la validez de la historieta como texto en el que sustentar el estudio histórico. Y lo hacía con las reflexiones de un profesor norteamericano que intentó (al parecer con éxito) esta iniciativa con sus alumnos. Obviamente, la lista tentativa era bastante American oriented, cosa que no sorprende si el curso trata la historia americana principalmente. Es interesante cómo un país como Estados Unidos, ecléctico y estandarizado al mismo tiempo, está obsesionado con su propia historia y no tanto con la historia universal. Se dice que es por su relativa juventud (circa 230 años) y el deseo de formar una tradición, un pasado del que echar mano, una mitología al fin y al cabo. Desde Europa, donde muchas veces nuestros prejuicios son escandalasos cuando se trata de EE.UU., vemos con estupor el bajo nivel en cultura o historia general de sus habitantes. ¿Pero no hubiéramos hecho lo mismo en su lugar? Bueno éste sería tema para otra discusión.

El caso es que me preguntaba hoy qué cómics se podrían usar en un hipotético curso de Historia Española. ¿Cuáles serían los textos primarios de esa bibliografía y cuáles los secundarios? Y qué grado de relevancia o de objetividad podríamos conceder a textos como Paracuellos, de Carlos Giménez, que entraría dentro de la categoría de testimonio-ficción. Personalmente creo que las obras de Giménez, amén de excelentes artísticamente serían una buena fuente de información en ese hipotético curso. España, Una, Grande y Libre y la fabulosa Barrio serían un fijo en la lista. ¿Pero qué más? El Cid de Hernández Palacios, por ejemplo, sería otra lectura obligada en la lista. Pero del mismo modo, ¿podríamos incluir toda la historieta costumbrista de los 50 y 60? Sin duda que tebeos como Carpanta, Petra, criada para todo, Zipi y Zape, etc, junto con las "revistas para niñas" como Mariló, Can Can, Florita son una fuente valiosísima de información, tristemente ignorada muchas veces pero no por ello menos relevante. Lo que me pregunto es ¿cuáles serían esos textos que NO deberían faltar en la lista de tebeos para enseñar historia española?

PD. Por cierto, hablando de Can Can, échenle un ojo a esta entrada de Joan Navarro en Viñetas sobre los pin-ups de Bosch Penalva para la revista. Una preciosidad.