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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Exposición "El Humor Gráfico Español en el Exilio"

Interesantísima exposición la que se ha inaugurado sobre el humor gráfico español en el exilio al término de la Guerra Civil Española. Fruto de una rigurosa y concienzuda investigación por parte del Departamento de Humor Gráfico de la Universidad de Alcalá de Henares, que publicó sus resultados en sendos números de la revista Quevedos (uno dedicado por completo al exilio en México y el otro al conjunto de países latinoamericanos), ahora existe la posibilidad de ver una muestra del trabajo realizado por nuestros humoristas gráficos en el exilio europeo. Es la tercera parte de este ambicioso proyecto que recupera a toda una generación de autores que de otro modo habría pasado al olvido, al menos en España.

Esta exposición que recoge obra de numerosos autores de Humor Gráfico español que tuvieron que salir al exilio trás la Guerra Civil (1936-1939).

Entre los autores presentes en la exposición destacan: Bagaría, Bartoli, Benigani, Gallo, Garran, Guasp, Kalders, Mateos, Quelus, Rivero Gil, Romera, Vazqez de Sola y Tellez. Aunque no están todos los que son si que son todos los que están.

Lo que se expone es el resultado de la tercera parte de la investigación desarrollada desde el Departamento de Humor Gráfico de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. En ella se quiere evocar y custodiar las peripecias humanas y profesionales de algunos de aquellos españoles avocados a un humillante y fatigoso exilio, coronado por la derrota en una Guerra Civil y fraticida.

Todos ellos se vieron obligados a vencer notables dificultades para abrirse camino y rehacer sus vidas. Rastrear las trayectorias y localizar las obras publicadas en los países de acogida, ha supuesto un complejo trabajo de investigación, desarrollado por diferentes expertos, encabezados por los responsables del Departamento de Humor Gráfico de la Fundación General de la Universidad de Alcalá.

El objetivo de esta investigación es sacar a la luz el trabajo realizado por estos autores y que es totalmente desconocido dentro del Humor Gráfico español. Esta exposición representa la tercera parte del trabajo realizado. Sin duda queda mucho por hacer, ya que marca el primer trabajo con una visión global que sobre el Humor Gráfico en el exilio se ha realizado.

viernes, 28 de noviembre de 2008

La Guerra Civil vista por los niños

Si hace un par de días se sugería la visita virtual de la exposición en el Reina Sofía Las revistas de la Guerra Civil Española, no es menos interesante la visita que se propone hoy. En este caso los protagonistas son los niños, testigos y víctimas de la sinrazón de la guerra. La Biblioteca Nacional adquirió hace algunos años 1172 dibujos de infantes creados durante la Guerra Civil Española. Un extraordinario documento gráfico que ofrece otra perspectiva del conflicto. Con dicho material gráfico se organizó la exposición A PESAR DE TODO DIBUJAN: LA GUERRA CIVIL VISTA POR LOS NIÑOS (29 de noviembre de 2006 a 18 de febrero de 2007). Pasen y vean.








miércoles, 26 de noviembre de 2008

Revistas de la Guerra Civil Española



Hace unos días comentaba la lectura del libro Los humoristas del 27, libro-catálogo de la exposición que acogió el Museo Reina Sofía hace algunos años. Se mencionaba la revista La Ametralladora, donde se inició Miguel Mihura en la dirección de revistas de humor (en 1941 fundaría La Codorniz). En aquella mítica revista, extraña y novedosa en un período histórico tan candente y triste como aquella nuestra Guerra Civil, que al mismo tiempo parece tan cerca y tan lejos, a tenor de repercusión mediática que todavía llega hasta nuestros días, colaboraron además de Mihura, Tono y Herreros en el apartado de la historieta. Si a alguien le apetece revisar un par de números completos de aquella publicación, lo puede hacer a través de esta página web (hagan click en la imagen) que recoge otra exposición más reciente del Reina Sofía, "Revistas y guerra 1936-1939" de enero a abril de 2007.

Además de La Ametralladora, otras 17 revistas de este período tanto del bando nacional como del republicano dan cuenta de la intensa actividad a todos los niveles de aquellos años. Un buceo en la historia y una excelente manera de poder visitar virtualmente aquella exposición si se la perdieron en su momento, como es mi caso.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Sueño y mentira de Franco


Viene como enlace hoy en los luneros de La Cárcel de Papel. Son dos aguafuertes de Picasso y no es la primera vez que asistimos a un contagio entre la pintura y la narrativa dibujada del genio malagueño. Pero este ejemplo, que se reproduce en el blog de Domingos Isabelinho (crítico de cómics postugués) es particularmente impactante, especialmente leído con el texto que acompañaba la obra gráfica. La reproducción que subo es de la revista Nueva Cultura, que se editó en Valencia previamente a nuestra contienda civil y allá por 1937 volvió a la carga de la mano del incansable Josep Renau.

Por cierto, en la reproducción de Nueva Cultura, los aguafuertes están al revés, ¿no?

domingo, 5 de octubre de 2008

Humoristas gráficos en el exilio

Militarismo por Alfonso Castelao.

En el boletín de noticias nº 149 de Fandecomix viene un valioso artículo firmado por J. M. Varona (Ché) titulado “Humoristas gráficos y exilio” en el que resume los puntos más relevantes de la conferencia ofrecida por el también humorista gráfico Lamberto Ortiz “Lamber” el 15 de septiembre de 2008 en el Salón de Actos del Centro Cívico de Sagunto. El exilio de gran parte de nuestros humoristas gráficos al término de la Guerra Civil Española es un tema oscuro y poco estudiado. Ha recibido escasa atención, hecho que contrasta con la enorme importancia que el humor gráfico tuvo durante los 3 largos años de contienda y que sí ha recibido un mejor y más extenso tratamiento. Varona menciona el exilio a Francia y el maltrato en los campos de concentración hasta que los más afortunados (ya fuera por su economía, sus amistades o su relevancia política o cultural) lograban embarcar en alguno de los cargueros que con rumbo a América cortaba los lazos de una comunidad de españoles que salvo algunas excepciones no volvería a pisar su tierra. El exilio (cuando es forzado) es un horror y ahora a muchos nos ha entrado una inquietante amnesia ante la inmigración que recibimos en España. Afortunadamente la historia nos pone en el lugar que nos corresponde.

Clericalismo


En el caso del exilio de muchos de nuestros humoristas gráficos republicanos de los años 30, la historia se tiñe de nombres míticos como Alfonso Castelao, una personalidad inabarcable, padre del nacionalismo gallego, intelectual, escritor, político, pintor y, por supuesto, uno de los humoristas gráficos de mayor prestigio de la época. Solamente Luis Bagaría, ese eterno bon vivant que despilfarraba el dinero en los cafés de la Plaza de Santa Ana, se erige como la gran figura del humor gráfico de los años 20 y 30. Con una perenne sonrisa en el rostro que se tornó amargura al tener que emigrar a Francia, con la noticia de la muerte de uno de sus hijos en el frente, Bagaría quedó destrozado por la guerra y el exilio. Embarcó rumbo a Cuba, país en el que residió durante 9 meses, de 1908 a 1909, en una etapa feliz para el artista que con 26 años ejercía de director artístico de la compañía de teatro del catalán Enrique Borrás (ver, el magnífico artículo del investigador cubano Jorge Domingo Cuadriello, “Los días cubanos de Luis Bagaría”). Su última estancia en Cuba fue mucho más corta, apenas 3 semanas, muriendo el 26 de junio de 1940. Bagaría era un cuerpo destrozado buscando sepultura.

Capitalismo


“Lamber” recuerda otros insignes nombres como Joseph Bartolí, Celedonio Melitón Otaño, Eduardo Robles Piquer “Ras”, Gregorio Muñoz “Gori” o Ernesto García Guasp. También hay espacio para recordar al malogrado Carlos Gómez Carreras “Bluff” (colaborador de la célebre revista satírica valenciana La Traca que anteriormente había sido editada como La Sombra o La Chala) que no sufrió exilio sino cárcel, pena de muerte, conmutación de pena y posteriormente fue fusilado, al parecer por dibujar un cielo de estrellas de cinco puntas (un cielo comunista pensaron los verdugos) en el periódico “Redención” que editaba la Dirección General de Prisiones.

Luis Conde, principalmente, se ha encargado de estudiar el humor gráfico español en dos obras fundamentales: Historia del humor gráfico en España (2002) y El humor gráfico en España. La distorsión intencional (2005). Otras obras valiosas como La caricatura valenciana en la II República (1931-1939) de María de los Ángeles Valls publicada en 1999 o la reciente Luis Bagaría entre el arte y la política (2008) de Emilio Marcos Villalón vienen a llenar ese vacío de nuestra historia del humor gráfico español. Sin embargo, poco se ha avanzado en el estudio y la recuperación de la obra gráfica de nuestros exiliados. El mejor trabajo hasta la fecha es el realizado por la revista Quevedos de la Fundación General de la Universidad de Alcalá, que en su número 34 (2007) tiene un especial de 36 páginas dedicado al tema titulado “Humoristas gráficos en el exilio americano”. Este número que documenta la trayectoria posterior de nuestros humoristas en suelo americano, se complementa con un número anterior dedicado en exclusiva al exilio en México. Los dos trabajos dieron lugar a una exposición celebrada a finales de 2007 y principios de 2008 en la Fábrica del Humor de la citada Fundación de Alcalá.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Josep Renau: maestro del cartel y el fotomontaje

Josep Renau (Valencia 1907-Berlín 1982) fue una de las personas más activas en el panorama español de las artes plásticas durante los años 30. Especialmente destacó por su innovador trabajo con el cartel y sus fotomontajes. Su trabajo no se limitó a la creación artística sino que teorizó sobre la función social del cartel que, como se demostraría en los años de contienda, se conviritió en una de las manifestaciones más importantes de la plástica española. Con la salvedad de excepciones pictóricas fundamentales como el magistral Guernica de Picasso, encargado por la República Española al artista malagueño para decorar el Pabellón Español (tarea coordinada por el propio Renau en calidad de director general de Bellas Artes) en la Exposición Internacional de 1937 celebrada en París, o los ya mencionados "Álbumes de Guerra" (como Atila en Galicia [1937], Galicia Mártir [1937] o Milicianos [1938] de Alfonso Castelao) no creo que otra producción artística en el campo de las artes plásticas pueda igualar el desarrollo y la repercusión social del cartel durante la Guerra Civil Española.


Para indagar en esta materia, nada más fácil que visitar la web del Ministerio de Cultura "Los carteles de la Guerra Civil Española" que contiene 2.280 ejemplos.

Con la victoria franquista Renau marcharía al exilio, a México como tantos otros republicanos. Pasados los años volvería a Europa, al Berlín Oriental de la República Democrática Alemana desde donde seguiría con su producción con varias obras antiamericanas.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Ilustración en tiempos de guerra


Vamos a abrir una nueva sección en el blog. Toda la intensa producción llevada a cabo por ilustradores (ahí está la obra en cartel de Josep Renau por ejemplo), caricaturistas, humoristas gráficos e historietistas está pendiente de una exhaustiva investigación. Esperemos que la nueva obra de Antonio Martín sobre la historieta en nuestra contienda más incivil llene ese vacío. Pero, con el afán de querer sumar un granito de arena, desde esta ventana al mundo iremos incluyendo ejemplos representativos. Hace unos días hablaba de Ramón Puyol, caricaturista e ilustrador que desplegó una poderosa actividad durante aquellos tres años de guerra, principalmente en el diario Frente Rojo. Los cuatro ejemplos (el izquierdista, el bulista, el estratega y el pesimista) son una muestra de lo que se llamó en la época "Álbum de guerra". Un verdadero género que solía constar de un conjunto de ilustraciones que trataban de transmitir un mensaje, evidentemente ideológico, sobre algún aspecto de guerra. Son del año 1936 y aparecieron en la revista Nueva Cultura, editada en Valencia.

sábado, 6 de septiembre de 2008

La cara del día


Durante la Guerra Civil Española es de sobra conocido el despliegue gráfico que realizaron uno y otro bando. Los historiadores coinciden en que la guerra de la propaganda la ganó la República y entre las aportaciones que destacaron figura el cartel, que en plena contienda alcanzó unos niveles de calidad técnica sorprendentes. La pintura, la fotografía, la caricatura, la viñeta política, la historieta...todos aportaron algo y dejaron patente que el compromiso político era ineludible. En la década del 20, el arte nuevo se enfrentaba a todo lo anterior. ¿Pero qué era el arte nuevo? Ni ellos mismo lo sabían. Sí coincidían en una voluntad de remover conciencias, de provocación, de dejarse ver y confrontar el academicismo reinante hasta la fecha. Se hablaba de vanguardias, de ultraísmo (el futurismo ya estaba olvidado), neorrealismo, concretismo, el movimiento anti-artístico de Dalí y las galerías Dalmau en Barcelona realizando las primeras exposiciones de surrealismo.

Pero la llegada de los 30 determinó un compromiso político también por parte del artista. La oposición arte nuevo-arte viejo, se sustituye por arte puro-arte comprometido o social. Cuando llegamos a la Guerra Civil la radicalización de posturas adquiere dimensiones insospechadas. En medio de esos años convulsos, la caricatura se demostró como un medio de enormes posibilidades. Ahí está el trabajo de Fernando Díaz Plaja en Tiempo de Historia o María Ángeles Valls y su estudio sobre la caricatura valenciana durante la II República para probarlo.
Ramón Puyol, que aparece en los listados de artistas de vanguardia o en la nómina de ilustradores de revistas literarias, trabajó la caricatura política en el diario comunista elaborado en Valencia, Frente Rojo. Su sección "La cara del día" estaba dedicada a personalidades del lado republicano. Ni que decir tiene que la censura fue práctica habitual tanto en el bando franquista como en el republicano. Era tiempo de guerra en las redacciones, aunque la mayoría de veces un exceso de celo molestaba a los periodistas que trabajaban desde su trinchera editorial con la férrea (algunos divina) voluntad de derrotar a su enemigo.

Y en medio de ese ambiente, allá por el 37 escapó al ojo panóptico este curioso ejemplo de Puyol:


¡Pero hombre por Dios! ¡Digo... por Stalin, Marx, Lenin y toda su progenie! ¿¡Pero quién es el zoquete que ha escrito eso!? ¡¡Quintacolumnistas en la redacción!! ¡Menuda purga voy a hacer, demonios! ¡Al Ministro de Gobernación, ni más ni menos! La madre que parió al ectoplasma que ha escrito eso...

Errata, quincolumnistas o tal vez sólo un cachondo en la redacción con ganas de guasa.