Las cosas se van normalizando por Nottingham y ya he conocido a la mayoría del departamento de español de la universidad. También he hablado con el que será mi director de tesis y la verdad es que fue muy interesante. Y al mismo tiempo triste. El caso es que mi propuesta de investigación que trata sobre el cómic escrito en español (y no me alargo con esto porque sería un tanto peñazo, ya iré contando cómo va el proceso) le gustó bastante, aunque como es normal tenemos que concretar puntos y todo eso. Pero el caso es que puedo llevar a cabo lo que tengo en mente y eso es lo que quería hacer. Esta es la parte positiva, muy positiva. Tanto EE.UU. como UK están, por alguna razón, más dispuestos a adentrarse en los estudios culturales, que es donde sitúo la investigación sobre el cómic. No les importa salirse de su campo de acción específico y reciben con buen agrado propuestas diferentes. La persona con la que voy a trabajar no es ni mucho menos un experto en la materia. Sin embargo sí es un experto en los estudios culturales, en la aplicación de procedimientos y recursos propios de este ámbito y que pueden servir de manera muy efectiva al estudio de la historieta.
Suelto toda esta chapa porque intenté proponer algo parecido en el departamento de Hispánicas de la Universidad de Valencia y no recibí la misma respuesta. Tal vez no me dirigí a la persona adecuada, tal vez no era el departamento adecuado ni siquiera la universidad correcta. Y con esto no quiero echar por tierra a Valencia o a la universidad porque al menos, hasta donde yo sé, el departamento de Filología Hispánica es uno de los punteros del país, reconocido por gente de dentro, como de fuera de España. Pero creo que no voy muy desencaminado si digo que el desarrollo de los estudios culturales todavía necesita un fuerte impulso en nuestro país. Yo no me he querido mojar, he sido práctico, incluso cobarde. Pero cuando en un lugar ves las numerosas pegas que surgen y en otro las múltiples posibilidades que se te abren, la tentación es bastante grande.
Por otro lado, aquí en Nottingham tienen una colección especial sobre material de Cuba que inlcuye un montón de periódicos desde los años 60 (
Juventud Rebelde,
Granma), numerosas revistas y libros que me van a venir de perlas para estudiar el humorismo gráfico y la historieta cubana. ¡Vamos que cuando la vi el otro día casi me da un patatús!
Y sin embargo se está avanzando mucho porque este año ha habido, al menos en Valencia, exposiciones sobre el cómic como la de
Tecnología y Cómic, cursos de verano, como el de la Menéndez Pelayo, en el que participaron Jesús Cuadrado, Luis Conde, Antoni Guiral, Álvaro Pons, la exposición sobre el tebeo valenciano que se inaugurará en breve, o las jornadas de literatura y cómic que también acogerá la Universidad de Valencia. Así que no es poco lo que se está haciendo. Pero ese camino por normalizar el cómic (en el sentido de algo habitual, no normativo) que siempre comenta Álvaro Pons desde su Cárcel, debería pasar por integrar la historieta en los estudios o en las investigaciones que se hacen desde la universidad. Y con esto tal vez derrapo soberanamente porque no estoy al tanto de lo que se está haciendo en las universidades de Bellas Artes o en las de Historia del Arte. No hace mucho colgaba Álvaro el programa de
Historia del cómic en la Universidad de la Laguna. Son avances pero hay que seguir, aprovechar este espejismo de bonanza en la historieta.