Mostrando entradas con la etiqueta USA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta USA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de julio de 2010

Entrevista a Jim Steranko

Muy pródigo está The Guardian estos últimos días con el cómic. Hoy una entrevista del popular presentador británico Jonathan Ross con su (y el de muchos) autor fetiche Jim Steranko. Y la Comic-Con a la vuelta de la esquina...

I eat one meal a day. I believe everything you put in your body is toxic – I eat raw fruits and vegetables. A very small portion. I live on the side of a mountain and run up it with my dogs every night. I begin working after I have dinner at eight o'clock, and work till about nine in the morning. Then I turn in until about 11 o'clock.

Sigue aquí



viernes, 14 de noviembre de 2008

Cruce Steranko-Dalí


Visitar la casa virtual de Joan Navarro es un placer. Uno siempre encuentra algo interesante, como esta portada de Steranko con el cuadro "La persistencia de la memoria" de Dalí en mente. Impresionante.

viernes, 31 de octubre de 2008

El Che protagonista de historieta


"Veo la foto de ese hombre por todos lados", le dice un joven a un amigo quien le responde: "¿Te refieres a Ernesto 'Che' Guevara?". Con ese diálogo el dibujante neoyorquino Manuel "Spain" Rodríguez comienza su historieta sobre el Che.

La obra se llama "Che. Una biografía gráfica" y recopila las historias más conocidas del guerrillero desde su nacimiento en Rosario, Argentina, hasta su muerte en el poblado boliviano de La Higuera, todo en formato de cómic.
Noticia de BBC Mundo. Seguir por aquí.

jueves, 23 de octubre de 2008

El poder de la caricatura


Según el refrán, una imagen vale más que mil palabras, entonces, ¿cuál es el valor de una caricatura..?

El problema es que, y siguiendo con los refranes, todo depende del color del cristal con que se mira. En otras palabras, lo que es divertido y jocoso para algunos puede resultar ofensivo y de mal gusto para otros.

Uno de los campos en donde los caricaturistas encuentran su terreno mas fértil es en el mundo de la política.

Un ejemplo. la polémica surgida tras la publicación de la reciente portada de la revista "The New Yorker". La portada caricaturizaba a Obama vestido con chilaba y turbante y a su mujer con ropa de combate y un arma al hombro. Colgado en la pared de su supuesto hogar, el retrato de Osama Bin Laden y en la chimenea una bandera estadounidense alimentando las llamas.

Así comienza el artículo de Rafael Estefanía para BBC Mundo en el que además se incluyen las opiniones de dos caricaturistas que charlaron con la cadena sobre el tema: Daniel Pontet (caricaturista uruguayo que trabaja para el The New Herald) y Ted Rall (presidente de la asociación americana de caricaturistas). Para seguir pincha aquí

Y si se han quedado con las ganas de ver alguna portada más de Barry Blitt, el autor de la incendiaria caricatura de Obama y su esposa, portada de The New Yorker el 21 de julio de 2008, échenle un ojo a esta recopilación de nueve portadas titulada "The Politics of Satire", a través de la página de The New Yorker.


(¡Gracias, Chris!)

domingo, 21 de septiembre de 2008

Shortcomings, Adrian Tomine


Si han leído a Daniel Clowes, Craig Thompson o a Jaime Hernández entonces muy posiblemente disfruten la última obra de Adrian Tomine, Shortcomings (2007) que es también la primera publicada en el Reino Unido. Anteriores trabajos del autor son Optic Nerve, Sleepwalk o Summer Blonde, pero ésta es su primera novela gráfica en la que aborda un tema que varios críticos esperaban que hubiera hecho hace tiempo: las tensiones raciales. Realmente es una extraña obviedad que un americano descendiente de japoneses de cuarta generación tenga necesariamente que reflejar este asunto en su obra. El hecho de que Tomine utilizara gafas oscuras para varios de sus personajes en otros cómics con las que se "oculta" el origen racial de los personajes levantó un revuelo bastante simplón que el propio autor se ha encargado de desmentir. En una entrevista del 31 de enero de 2008, Tomine es preguntado por este asunto desmintiendo ese supuesto propósito de ocultación. En realidad lo único que ha hecho es continuar una tradición historietística en cuanto a estilo, remontándose hasta Peanuts de Schultz. Es ridículo cómo en numerosas ocasiones la crítica pretende buscar conexiones que simplemente no existen.

Tomine confiesa en la entrevista citada que Shorcomings es su obra más personal hasta la fecha, con un alto grado de autobiografía. Una historia en la línea del slice-of-life, en la Ben Tanaka, 29, gerente de un cine universitario y su pareja, Miko Hayashi, 31, co-directora de un Asian-American Film Festival van a experimentar una serie de problemas de pareja que desembocarán en una separación temporal que progresivamente desligará sus vidas cuando ella acepte una beca para estudiar cine en New York. La obra resulta muy estimulante por la cercanía y la verosimilitud con la que se acerca a los problemas de pareja, a las frustraciones latentes en la vida diaria, a las pasiones ocultas (Ben está obsesionado con las mujeres de raza blanca). Si el desarrollo narrativo de esta separación entre Ben y Miko está espléndidamente trazado, no menos interesantes resultan las andanzas de la amiga de Ben, Alice Kim, una lesbiana que prolonga sus estudios universitarios con la única finalidad de anotarse más conquistas a su ya dilatado currículum. Es común que temas como las prácticas homoeróticas aparezcan en la historieta actual tal y como aparecen en literatura, siguiendo el impulso de liberación sexual y la fuerza de los movimientos queer. Pero eso puede ser un arma de doble filo. Puede quedar artificialmente construido, buscando un reclamo à la mode y nada más. No creo que sea el caso en Shortcomings, siendo Berkeley y New York los lugares donde transcurre gran parte de la
historia, conocidos por su permisividad en cuanto a prácticas eróticas, muy diferente a lo que ocurre en el sur de EE.UU. La erótica es un tema que trata con esmero Tomine, sin alardes ni obviedades huecas a las que nos malacostumbró una parte del cómic de los ochenta.

En una línea estilística de corte claro, sencillo, que recuerda mucho a su amigo Daniel Clowes en Ice Haven o Ghost World (pero lejos de la aburrida David Boring) del que Tomine reconoce necesarias influencias, Shortcomings es un buen ejemplo de cómo narrar una historia común y reconocible, que precisamente por ello capta la atención del lector que reconoce en sus páginas un mucho de veracidad y otro tanto de buen hacer con el lenguaje de la historieta.

Para leer más sobre la obra, aquí una reseña del New York Times.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Herriman en LA Examiner


Interesante descubrimiento. Stripper's Guide es el blog del historiador de comic strips Allan Holtz. Entre las joyitas que contiene hay preciosas planchas para el LA Examiner del siempre genial Herriman. Vale la pena darse una vuelta.

viernes, 22 de agosto de 2008

ImageTexT dedica un especial a Neil Gaiman


La revista digital (y gratis, ojo) ImageTexT. Interdisciplinary Comics Studies, elaborada desde el Departamento de Inglés de la Universidad de Florida, dedica su nuevo número a la obra de Neil Gaiman. Una iniciativa estupenda la de esta revista, encabezada por Donald Ault, que vio la luz en 2004. Tras las conferencias de 2002 y 2003 dedicadas por entero a los cómics, Ault empezó a trabajar para poder convertir en texto accesible aquellas jornadas sobre la historieta. El sueño que tuvo en su momento Will Eisner de poder asistir a unas jornadas sobre la historieta auspiciadas por una Universidad se ha convertido en realidad en la Universidad deFlorida. Recordemos que en España no nos quedamos atrás a este respecto, ahí está la Unicómic de la Universidad de Alicante que va ya por la décima edición.

ImageText acepta artículos de investigación en inglés una vez hayan pasado la consiguiente revisión o peer-review. La revista aparece indexada en MLA International Bibliography desde 2005.

martes, 12 de agosto de 2008

"HERE" de Richard McGuire

El número 8 de Comic Art (ahora bajo el sello editorial Buenaventura Press) entre sus minuciosos artículos y sus reproducciones de altísima calidad (tanto por la valía de los autores como por su cuidado papel e impresión) contiene una de las historietas más innovadoras que he leído en los últimos años. "HERE" de Richard McGuire, publicada originalmente en RAW vol. 2 no. 1 de 1989, es prueba inequívoca de cómo derribar los aparentes límites expresivos del lenguaje de la historieta. El cómic viene precedido de una introducción a cargo de Chris Ware, (quien reconoce que McGuire es una de sus grandes influencias), que destaca la originalidad a nivel formal de la historieta, emparentándola con algunos ejemplos anteriores en la misma línea, como "Malpractice Suite" de Art Spiegelman en 1976, las tiras cómicas del autor holandés Marc Smeets o "A Short History of America" de Robert Crumb en 1979.

Ware no se anda con tapujos al considerar a McGuire como un genio "Personalmente, creo que es un genio, que transforma cualquier medio en el que trabaja en un lenguaje personal y propio. Lo que dio a cada lector con "Here" fue una mirada personal y única de ver la vida, además de (al menos para este historietista) suponer un cambio en la vida".

Lo que hace McGuire con esta historieta es volar por los aires la idea tradicional de secuencia, de linealidad, de temporalidad, tal y como se estructura la narrativa en sentido clásico. Al estilo de James Joyce, Virginia Woolf o posteriormente Vladimir Nabokov en literatura, que se encargaron de cuestionar los grandes relatos finiseculares con el punto de vista omnipotente del narrador, McGuire realiza una suerte de torrente de conciencia, mezclando pasado presente y futuro a través de un tamiz diferente, el espacio. El lenguaje de la historieta se ha dicho en muchas ocasiones, tiene más que ver con la temporalidad que con el espacio, con la secuencia más que con el lugar. Sin embargo, como ya apuntara Michel Foucault el tiempo ha recibido siempre un trato preferencial por la filosofía en detrimento del espacio, considerado inerte, estático per se. Con "HERE", McGuire funde espacio y tiempo, demostrando posibilidades únicas para el lenguaje de la historieta. Desde millones de años atrás hasta el año 2033, la historia discurre, a través de 6 planchas (¿cuántas viñetas?) con la única constante de un espacio definido y a la vez móvil: el rincón de una casa.

Disfruten.






sábado, 9 de agosto de 2008

Superman al descubierto



Fantástico documento histórico el que viene en un artículo de Newsarama, sobre la correspondencia entre los editores de DC con los creadores de Superman, Jerry Siegel y Joe Shuster. No tiene desperdicio. Las "recomendaciones" de los editores van desde dibujar un Superman menos gay hasta reducir la tripita de Lois Lane para no meterse en líos con la moral del momento. ¡Lois Lane embarazada de Superman! "Venga, ale, me quitáis ya esa barriguita y ¡quiero cinturita de avispa! ¡¿Me habéis oído!? Bueno, no lo dicen así pero no falta poco.

Los profesionales de Entrecomics han traducido ya una carta y lo seguirán haciendo los próximos días. Qué bien trabaja esta gente.

Para leer la correspondencia original pinchen en la imagen.

(vía Entrecomics)

martes, 5 de agosto de 2008

Comic Strips and Consumer Culture 1890-1945

Muy buena la lectura de Ian Gordon Comic Strips and Consumer Culture 1890-1945. (1998) Este profesor australiano de historia en la National University of Singapore ha conseguido colocar su libro entre los manuales básicos sobre la historieta en los últimos años. Una obra fundamental cuando se quiere aprender sobre el desarrollo del cómic norteamericano, desde sus inicios (en las revistas ilustradas), pasando por su implantación en prensa a finales del XIX , hasta llegar al formato comic book. Financiada su investigación en parte por la respetadísima Smithsonian Institution (que también ha publicado el libro), Gordon desarrolla una labor de investigación ingente, revisando 152 diarios en 1903, 161 en 1908 y 165 en 1913. Pese a esta exhaustiva recopilación de material, como él mismo reconoce, su labor está lejos de representar una visión totalizante de los comic strips de esos años, ya que en 1900 había 2.190 periódicos diarios en USA. Unas cifras mareantes.

Gordon acuña el término comic art form para referirse a toda aquella producción que consiste en comic strips, caricatura, viñetas editoriales, animación e historietas. Según esta idea, la comic art form se origina en el siglo XVIII cuando los artistas europeos añadieron una narrativa lineal y una expresión caricaturesca a las formas tradicionales de narración en imágenes. No se adentra en este tema pero se está refiriendo a los pliegos de cordel, los cantares de ciego o las imágenes de Epinal en Francia. Según Gordon, el elemento cómico diferencia a este tipo de narraciones gráficas de otras historias contadas con imágenes.

6 capítulos, además de introducción, epílogo y apéndice de circulación de periódicos a principios del siglo XX, junto con el aumento de la población norteamericana, dan forma a un libro que queda completo, razonado, argumetado y perfectamente sustentado con abundante material gráfico y estadístico.

Indexación:

1. From Caricature to Comic Strips: The Shaping of Comic Art as Commodity.
2. Comic Strips, National Culture, and Marketing: The Breadth of the Form.
3. Comic Art and the Commodification of African American Typographies: The Limits of the Form.
4. Comic Strips as Culture: From National Phenomenon to Everyday Life.
5. Envisioning Consumer Culture: "Gasoline Alley" and "Winnie Winkle", 1920-1945.
6. The Comic Book: Comics as an Independent Commodity, 1939-1945.
Epílogo: The Persistence of Comic Art as Commodity.

La hipótesis básica de la que parte el libro es la consideración de esta comic art form como una commodity, esto es un producto, un artículo más de la sociedad de consumo, para lo que traza la genealogía del "objeto" en los EE.UU. desde las revistas ilustradas del XIX hasta su despegue y asentamiento en el mercado comercial y cultural de los primeros años del XX en la prensa escrita (capítulo 1). El destino de este trayecto sería la configuración de este producto como forma indepedepiente con la creación del comic book norteamericano (capítulo 6).

Como era de esperar hay un especial tratamiento de la figura de Richard Felton Outcault y su tira Hogan's Alley (que pronto sería conocida por el público como the Yellow Kid por el protagonismo de este personaje). A través de la lucha sin cuartel entre los magnates Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst por hacerse con los servicios de los más reputados artistas del momento asistimos a la implantación de los comic strips a nivel nacional, con una circulación masiva hacia 1903, no solamente concretada en círculos urbanos. La parte dedicada a Outcault y a los comic strips de Buster Brown (capítulo 2) es fundamental para entender la instauración de una cultura nacional basada en el consumo, además del amplísimo uso que se dio al lenguaje de la historieta con fines publicitarios. Como dice Gordon, Buster Brown fue el vínculo entre las tiras cómicas y el desarrollo de una cultura visual de consumo en los EE.UU. Buster Brown unió entretenimiento con bienes de consumo.

El capítulo 3, dedicado a la objetivización de las tipografías afroamericanas, contiene argumentos muy interesantes. Además de hacer un repaso por los primeros ejemplos de tiras cómicas con protagonistas afroamericanos como Pore Lil Mose (de Outcault) o Sambo and His Funny Noises (obra de William Marriner), en el que queda de manifiesto el arraigo de los estereotipos hacia los negros en USA (durante los 10 años de publicación de la tira de Marriner [1905-1914] sólo 5 ejemplos presentaban un elemento cómico fuera de las nociones estereotípicas asociadas a los afroamericanos), Gordon argumenta que fue Krazy Kat de George Herriman el pionero en mostrar cómo tiras cómicas con animales divertidos podían usar técnicas y temas generalmente asociados con los estereotipos afroamericanos sin en el potencial límite en cuanto a ventas de los personajes negros. Aunque como muy bien apunta el autor, las ventas en Krazy Kat no fueron algo que preocupara excesivamente a Hearst ya que mantuvo la tira por un gusto personal hacia las aventuras de esta extraña pareja. Herriman, cuya partida de nacimiento en New Orleans le asigna la distinción racial de "colored", cuyos padres figuran en el censo de 1880 como "mulattoes", proveniente de una región en los EE.UU. cuya población se dividía en dos grupos muy marcados: descendientes por entero de franceses o españoles o "colored Creoles". Gordon reconoce que sería simplista y muy arriesgado calificar Krazy Kat como una metáfora de la existecia de los negros en la América blanca. Sin embargo, la ambigüa identificación de género, la asociación con la locura, crazy, el intento por parte de Krazy de hacerse rubio/a en un episodio y la propia confusa identidad de Herriman, plantea posibilidades en este sentido que el autor se encarga de poner a la luz.

El capítulo 4, Comic Strips as Culture, explora lo vislumbrado en la sección dedicada a Buster Brown de Outcault, destacando que hacia 1930 las tiras cómicas y las técnicas comunicativas en ellas empledas estaban perfectamente integradas en la vida americana. Por ejemplo, el uso de los bocadillos o globos era un elemento común de la publicidad hacia mitad de la década de los 30.

El capítulo 5 lo dedica el autor a dos comic strips de renombre: Gasoline Alley y Winnie Winkle en las que se puede comprobar cómo el desarrollo de una cultura basada en el consumo de artículos forma parte ya de la vida integral de un americano medio. Para dicho capítulo, Gordon revisó cada ejemplo de Gasoline Alley desde 1918 a 1960 y lo mismo en el caso de Winnie Winkle desde 1920 a 1961. Ciertamente, la combinación de argumentos razonados por parte del autor, además de una cuantificación de material más que respetable, le otorga a este libro un valor muy alto en el estudio de estudio de la historieta durante este período.

El capítulo 6 se centra en el comic book, especialmente en Superman y su valor de marca. A través de la historia del papá de todos los superhéroes, Gordon examina la visionaria compra de derechos a Siegel y Schuster sobre el personaje y la historia, pero subraya también los lucrativos acuerdos que los dos autores consiguieron con la explotación de Superman como producto de consumo. Parece más que razonable que en 1941 Siegel y Schuster estaban más interesados en las posibilidades comerciales de Superman que en recuperar la esencia del personaje o sus derechos sobre el mismo. Consiguieron en esa fecha un acuerdo bastante lucrativo con Harry Donenfield (Detective Comics) por el que trabajarían en exclusiva para DC cobrando 20$ la página y además obtendrían el 5% de los beneficios producidos por la marca Superman. El beneficio económico pudo con la recuperación de la integridad del personaje y es que como apunta el autor, las primeras historias del superhéroe poco tienen que ver con su masiva mercantilización hacia 1941.

En definitiva, un libro más que recomendable para los amantes de la historieta, los interesandos en la publicidad y sociólogos que quieran adentrarse en el establecimiento de la cultura del consumo norteamericana. Esencial para cualquier estudio sobre las tiras cómicas USA.

viernes, 25 de julio de 2008

Comic-Con 2008


Antes de vivir en los EE.UU. ya creía que los norteamericanos tenían algo especial para la organización de eventos multitudinarios, celebraciones, ceremonias and so on... Tras pasar allí dos años confirmé lo que pensaba y es que señores, America es grande, muuuy GRANDE y saben cómo organizar las cosas y sacarle el máximo partido. Esta semana, se celebra la Comic-Con de San Diego, el mayor festival sobre el cómic del mundo. El año pasado más de 125.000 personas se dieron cita entre asistentes, artistas, colaboradores, etc... Ya veremos este año. El programa completo aquí. Incluso he encontrado una charla, a priori interesante, sobre la historieta en español para el domingo:
Michael Harrison
(University of California at Irvine) explores how the visual imagery in gay Spanish comics provides allows cartoonists to comment on various conceptions of gender, sexual, and national identity. Room 30AB (por cierto que en todas partes cuecen habas. ¿Qué es eso de provides allows? ¿No sobra un verbo?)

Los afortunados que puedan ir que lo disfruten.

domingo, 15 de junio de 2008

The Sandman. Preludes and Nocturnes

Llegué a tarde a la lectura de The Sandman. Eso seguro. Pero me atengo al refranero español, nunca es tarde si la dicha es buena, para sumergirme en esta lectura hipnótica, fresca e inquietante. Hace unos meses entré en el universo de Neil Gaiman y en vez de hacerlo por el principio lo hice por el medio. Cosas del azar. Me fascinó aquel volumen y me quedé con ganas de más. Ayer satisfice ese deseo con el primer tomo de la serie, Preludes and Nocturnes y el tercero, Dream Country. Y todavía no he llegado ni a la mitad de la serie.

Preludes and Nocturnes me pareció un cómic soberbio. Realmente quedé impresionado por el buen hacer de Neil Gaiman, no tanto por la parte gráfica. Fascinante cómo organiza la historia el señor Gaiman, su originalidad al tratar el mundo de los sueños y lo cuidados que son los diálogos. Para no fastidiarle a nadie la lectura (todavía quedará algún despistado como yo por ahí), me centraré en algunos aspectos generales y trataré de no soltar ningún spoiler.

En primer lugar, cuando uno lee The Sandman creo que no tiene que perder de vista cuando se elabora esta fantástica serie. Son finales de los 80 y el cómic book norteamericano está bastante anquilosado. Tanto es así que la entrada de Gaiman y Alan Moore (especialmente con Watchmen y V for Vendetta) en el mercado editorial renovó de manera sustancial el cómic a nivel internacional y le dotó de una personalidad propia, adulta, literaria. En ese contexto The Sandman es una lectura deliciosa. Influencias del punk londinense (ya en la propia figura de Morfeo y la Muerte por ejemplo) sorprenden a primera vista. Aunque lo más llamativo es el preciso (y precioso) cuidado del guión con unos diálogos memorables y una historia que se desarrolla paso a paso, sin desentrañar todo lo que tiene y lo que puede dar, como se saborea un buen Oporto, lentamente, intensamente. Sin prisas.

¿Qué pasaría si el mundo de los sueños no estuviera estrictamente separado de la realidad? ¿Qué ocurriría si las líneas que marcan la realidad y la no-realidad fueran mucho más difusas de lo que pensamos? Es una pregunta sobre la que muchos artistas han trabajado. Desde la caverna de Platón, pasando por Calderón, Dostoievski u Oscar Wilde, si algo queda de manifiesto es que el sueño es tan real, pertenece de manera tan inmediata a la realidad que las meras fronteras que lo separan de nuestra vida diaria, consciente, son una necedad.

Gaiman se propone precisamente eso mismo, borrar las líneas y sumergirnos en un todo, realidad, sueño, fantasía… en el que todo cabe pero siempre presentado de una manera inteligente, sutil, muy cercana al lector. Gran acierto el de Gaiman al abordar la temática del sueño de una forma a la vez fantástica y muy realista.

Hace unas semanas tuve un sueño. Rara vez recuerdo alguno. Mi pareja me cuenta mis propios sueños ya que es partícipe de ellos. La Diosa de la Fortuna se me apareció y estuvimos charlando. Se lo dije a mi chica, soñando. Ella despierta. Al día siguiente, cuando hablamos del sueño le pregunté si Fortuna nos había dicho algo. “No lo sé”, me respondió. “Estabas hablando con ella y al segundo ya no recordabas nada”. “¡Demonios!” pensé, “qué jugarretas se gasta Morfeo”.

Recomendar un cómic que ha sido premiado con todo lo que se puede ganar es un tanto vacuo. Sólo diré que no es nada parecido a lo que había leído hasta el momento. Es también uno de los cómics más literarios que he leído. En ese mismo nivel de sutileza literaria donde está Mort Cinder, El Eternauta y alguno más. Y es bueno. Muy bueno.


martes, 10 de junio de 2008

Mendel's Daughter. A Memoir

Muy interesante la lectura de Mendel’s Daughter. A Memoir. Su autor, Martin Lemelman, lleva 20 años trabajando en la ilustración a la vez que enseña en una universidad norteamericana. Este libro testimonial, no sé si es una novela gráfica, una obra ilustrada, un testimonio o ninguna cosa de las mencionadas. No importa. Posiblemente sea un poco de todo lo anterior y un mucho de talento y buen hacer.

Martin Lemelman grabó a su madre durante unas semanas en la que tuvo que guardar reposo al caerle un pollo congelado en un pie causándole una rotura. Curiosa historia que recoge el autor en la obra y que sin ese pollo, tal vez nos hubiéramos quedado sin esta emotiva lectura, sincera, descarnada, a veces evocadoramente bella, otras dura, áspera, pero siempre honesta, con una desazonadora sensación de veracidad que otorga el testimonio. Y lo consigue el autor con un estilo gráfico correcto, adecuado, pero con un componente narrativo que te sumerge en la historia y te atrapa por las entrañas, como debe ser. Hay, también, un cuidado uso del collage, con montajes fotográficos aquí y allá que van dotando a la obra de ese sustrato de realidad que, por otro lado, consigue la mera lectura de la historia. Esta característica, la narración escrita que resulta de las confesiones de la madre del autor en numerosas grabaciones, es un documento que rebosa autenticidad. El texto se escribe tal cual, con errores gramaticales propios de emigrantes que aprenden una segunda lengua con dificultades. Una sintaxis sencilla, sin adornos, pero directa y clara en todo momento.

Datos de la obra:

Free Press, October 2006
Hardcover, 240 pages
Price: 19.95$ (Hardcover)

Una curiosidad: en la web jewishlibraries.org hay un apartado en el que he encontrado una bibliografía de novelas gráficas judías. Una bibliografía detallada, aunque me resulte extraño que se hagan listas de obras de un determinado grupo de población, pero bueno… Aparecen referenciadas las obras de Will Eisner, Rutu Modan, Pascal Croci, Joann Sfar, ect. Por cierto, no sabía yo que Scott McCloud también era judío.

sábado, 31 de mayo de 2008

¿DC o Marvel?



Un buen artículo viene hoy en la edición digital de The Times sobre la carrera por el éxito de las dos grandes casas editoriales norteamericanas, DC y Marvel, en su búsqueda de rentabilidad a través del cine. Pelotazos y fracasos a mansalva en una lucha fratricida por los enormes beneficios que las adaptaciones cinematográficas prometen a una industria necesitada de nuevos vientos. La comparación que realiza Dominic Wells tampoco tiene desperdicio: "where DC is Coke, Marvel is Pepsi; where DC is Hillary Clinton, Marvel is Barack Obama; where DC is McDonald’s, Microsoft and the Beatles, Marvel is Burger King, Apple and the Rolling Stones." Trata el periodista de comparar dos caras muy parecidas de la misma moneda, donde las diferencias, sutiles, se encuentran en ese supuesto nuevo brío que significa Marvel en contraposición a DC, de carácter más clásico. Esto es cuetionable, sin embargo.

Se argumenta en el artículo que los superhéroes de DC son perfectos, héroes en el sentido atemporal de la palabra, superhumanos...o simplemente nada humanos. Mientras que los personajes de Marvel tienen sentimientos, problemas, estarían más cercanos al lector de historietas. Pero oiga, ¿qué pasa con Watchmen? ¿Hay superhéroes en la historia del medio más humanos que los pijameros de Alan Moore? Una forma de explicar la diferencia entre DC y Marvel la da Jonathan Ross (el Buenafuente de Inglaterra, el Jay Leno de USA) cuando declara que: "DC books always seemed a little square. Too neat, too tidy, too straitlaced. Marvel was more of the moment: cool and freewheeling in its house style, as editor-in-chief Stan Lee shot the breeze like a hip uncle.”
Y todo esto para poner las cosas en el momento presente. Y eso significa Iron Man y sus 500 millones de beneficio la pasada semana. En mi opinión, gran parte del éxito que está cosechando está bien filmada película es la fenomenal interpretación de Robert Downey Jr, un enfant terrible del celuloide (43 añitos tiene el señor) que cuando se pone a actuar simplemente lo hace a las mil maravillas. Fantática su interpretación de John Stark. Y muy acompañada de otro monstruo de la pantalla, Jeff Brdges. Y para rematar el trío, también destaca la interpretación de Gwyneth Paltrow. Parece que Marvel ha salvado los muebles después de apostar fuerte para realizar sus propias películas y el futuro pinta sin nubarrones. Se está preparando el camino para otra versión que promete, la nueva (¿la verdadera?) The Incredible Hulk con, atención, Edward Norton en el papel del científico Bruce Banner, que compartirá cartel con actores de la talla de Tim Roth, William Hurt y la nada desdeñable Liv Tyler.

¿Tienen curiosidad por saber cuáles fueron las películas de superhéroes más taquilleras?

1. Spiderman: $2,495,718,076
2. Batman:
$1,570,772,639
3. X-Men: $1,163,063,674
4. Superman:
$875,116,559
5. The Incredibles:
$631,442,092 (tengo especial debilidad por esta última, ¡qué película más divertida!)

viernes, 16 de mayo de 2008

Revisiones con tintes posmodernos

Dos cosas me han llamado la atención hoy viernes. La primera, un interesante artículo en The Independent titulado Jack Kirby -the real comic book hero. Un buen repaso sobre la vida, obra y estilo de este genial artista que se cargó sobre sus hombros buena parte de la industria editorial de comics desde los años 30. La otra, la encontramos en la siempre interesante 68 revoluciones, donde nos proponen comparar la historieta Richard Long de la dupla de lujo Alberto Breccia y Héctor Oesterheld con el trabajo de un joven dibujante, Tony Ganem, que ha adaptado el trabajo original, manteniendo el guión de Oesterheld pero incluyendo su estilo personal. El resultado es más que notable. Juzguen ustedes mismos.


lunes, 5 de mayo de 2008

Tebeos con función social

La historieta puede cumplir diversas funciones en la sociedad, pero tal vez una de ellas (además del entretenimiento de millones de personas) es la que sobresale por encima de las demás. Me refiero a la función social de los cómics. En la edición de hoy de El País viene un artículo que relaciona la enseñanza de la historia a través de viñetas, con la próxima aparición del cómic After 9/11: war on terror (2001- ) [Después del 11-S: la guerra contra el terrorismo (2001- )] de la editorial Hill & Wang, prevista para el verano. Después del éxito de la adaptación al cómic del Informe sobre el 11-S, muchos se han preguntado por qué no seguir explotando lo que el cómic puede aportar entre una población (y no hablo exclusivamente de la estadounidense) poco acostumbrada a la lectura, para la que un lenguaje visual parece más atractivo. Me parece bien. Expandir la lectura de historietas a un público más amplio y hacerlo con temas de relevancia mundial como el 11-S o la posterior guerra contra el terrorismo emprendida por la Casa Blanca. Historia e historieta son dos peregrinos que ya se han visto las caras varias veces. En ocasiones se ha recurrido a la historieta para contar la historia (con fines didácticos y para un público juvenil generalmente) y hacerlo escapando de la pesada carga que para muchos supone la mera mención de “libro de historia”.

Sin embargo, mucho más interesante me parece, a priori, el cómic que han realizado Jacobson y Colón “titulado Coming Home, que se distribuye entre veteranos de Irak y Afganistán desde hace un mes. Con este medio, el Pentágono aspira a ayudar a los soldados a entender los traumas que pueden vivir a su regreso y la necesidad de buscar ayuda psicológica.” Tampoco es nueva la relación cómic y ejército, especialmente en EE.UU. Muchos recordarán las historietas de Terry and the Pirates de Milton Caniff y el apoyo moral que supuso para los combatientes en la Segunda Guerra Mundial. O los manuales que se gastaba el maestro Will Eisner para enseñar el manejo de maquinaria a través de la historieta. En otro polo ideológico, la República Popular China ha utilizado la historieta para enseñar a sus soldados un código moral de conducta más cercano a la colectividad y al capital humano, en contraposición al ensalzamiento del individualismo y la tecnología norteamericana de Terry and the Pirates. Este análisis contrastivo lo llevó a cabo Umberto Eco en la obra I fumetti di Mao en 1971.

En Inglaterra, se utiliza el cómic de Bryan Talbot The Tale of One Bad Rat para ayudar en el tratamiento psicológico de personas que sufrieron abusos sexuales durante la niñez. Según leo en la página web del autor, este cómic es la segunda novela gráfica más prestada en las bibliotecas norteamericanas, tan sólo superada por Maus.

Nuestra cultura es una cultura de la imagen y el mundo en el que nos movemos es más audiovisual que nunca. En ese contexto, el cómic está emergiendo con una potencialidad inusitada y hasta los más reacios a la lectura de historietas, están reconociendo sus virtudes. Puede que sea una moda (como las múltiples películas que aparecen basadas en cómics) o puede que tan sólo sea una forma de salvar el cómic de largos años de agonía y declive, pero en cualquier caso, lo que está ocurriendo actualmente tiene tintes de histórico. El cómic se ha recuperado, se ha lavado la cara y se ha puesto el traje de “novela gráfica” y a juzgar por cómo le sienta, se auguran buenos tiempos. Que dure.

miércoles, 9 de abril de 2008

Robert Crumb, un alma cándida


Hace un par días tuvo lugar mi particular búsqueda del sofá maldito. Debería decir mejor que "malditas" son las escaleras que tengo en la casa, en el recibidor concretamente, porque son tan estrechas que cuando giras para subir al primer piso, ya tienes suerte si cabes tú y alguna bolsa de la compra contigo. Pero un sofá...como que no. Así que en ésas estuve con Irene, buscando el maldito sofá que cupiera por las malditas escaleras. No era una actitud muy positiva la verdad. Nos recorrimos Norttingham y alrededores y la verdad es que vimos cosas que nos gustaron mucho pero siempre terminábamos por descartar la opción teniendo en mente nuestras liliputienses escaleras. Al final nos tengo recurrir a IKEA, lugar que me había prometido no volver a pisar el resto de mi vida. Pero qué se le va a hacer, allí encontramos dos sillones individuales que, desmontados, por supuesto, cupieron la mar de bien en nuestras escaleritas y hoy decoran mi comedor.

El caso es que en una de esos lugares que visitamos, el pueblo de Arnold, encontramos una tienda de libros de segunda mano (una de mis verdaderas pasiones) y allí nos agenciamos un par de diccionarios de inglés y un libro de Bussiness English para Irene. Pero, oh cosa curiosa, allí apilado en el suelo, en una rara sección de cómics o algo parecido, encontré un reciente libro de Robert Crumb titulado The Sweeter Side of Robert Crumb (2006). Lo compré enseguida porque además el precio era de risa: 2 libras.
El libro me ha mostrado una parte de Robert Crumb que desconocía: su faceta paisajística. Contiene ilustraciones de paisajes franceses (el viejito se marchó de USA para vivir en Francia hace ya tiempo), especialmente calles adoquinadas con el encanto de sus balcones con flores y sus callejones de postal. Una maravilla, una perlita escondida (al menos para mí) de la producción de Crumb que me ha parecido deliciosa. Aquí os dejo la reseña de Newsarama.

lunes, 4 de febrero de 2008

Gus Arriola


Entrecomics se ha convertido en una web de lectura fija desde hace ya tiempo. No es algo que diga yo, es que hay que ver cómo trabaja ese equipo de profesionales incansables, a la búsqueda de la noticia, el salón del cómic de turno, la charla, el reportaje...Profesionales, oiga, Ya está. Y así me enteré ayer de la muerte del autor de cómics Gus Arriola (1917-2008) que "será recordado por su tira de periódico más exitosa, Gordo, donde celebraba la cultura mexicana tratando de eliminar los estereotipos y prejuicios del público de Estados Unidos a través de su protagonista, un granjero convertido en guía que mostraba a los visitantes estadounidenses la vida al sur de la frontera." Para leer más pincha aquí.

El propio Arriola, cuyo padre era mexicano, aprendió a leer inglés con las tiras de los periódicos. Otro ejemplo más de cómo adentrarse en la lectura a través de los tebeos.

Cómics para aprender a leer


Estaba buscando en Amazon un libro del teórico en cómics Ian Gordon, Comic Strips & Consumer Culture (1998), cuando me he dado de bruces con su blog, en el que he leído una noticia de hace meses, pero que me parece interesante por lo que supone aprovechar los cómics para aprender a leer. Nada nuevo bajo el sol me dirán ustedes. Pues sí, pero no por ello menos interesante. Si los comic strips ya fueron de vital importancia para toda esa pléyade de emigrantes llegados a los EE.UU. en busca del ansiado American Dream, no pierden ahora su vigencia para enseñar a leer a las futuras generaciones.

Yo aprendí a leer con tebeos. En concreto con los tebeos de Conan que coleccionaba con mi escasa paga semanal que se iba en números de segunda mano, que me agenciaba en el rastro de Valencia. Cuando el rastro era un lugar mágico, situado en la parte antigua de la ciudad, rodeando la Plaza Redonda y adyacentes. No la venta de ganado en que lo ha convertido la siempre queridísima alcaldesa de Valencia: la Rita. No tengo memoria más viva que la de leer esos episodios de Conan, con un vocabulario que a veces me jugaba malas pasadas (como la palabra "ramera" que ciertamente aprendí en edad demasiado temprana).

El caso es que en el blog del señor Ian Gordon leo que
Françoise Mouly, director artística de The New Yorker, cuyo marido es Art Spiegelman, ha lanzado la serie Toon Books, para niños a partir de 4 años que empiezan a leer. La propia Mouly confiesa que su familia aprendió la maravilla de la lectura a través de los tebeos. En este año salen a la venta Benny and Penny de Geoffrey Hayes (abril), Silly Lilly and The Four Seasons de Agnes Rosenstiehl (mayo), y Otto's Orange Day de Frank Cammuso y Jay Lynch (junio).

En un artículo del Publisher's Weekly, decía Mouly que así como RAW contribuyó a cambiar la idea de los cómics y demostró que se podían tomar como algo serio, en esta nueva serie aspira a seguir con esa tradición de sucesivas generaciones que han aprendido a leer con cómics. Si tienen ustedes un renacuajo por la casa, tal vez podrían considerar que aprendiera inglés con tebeos. ¡Ojalá lo hubieran hecho conmigo!

Y todavía hay quien piensa que los cómics son una chorrada. Como si aprender a leer no fuera importante. En fin...

sábado, 2 de febrero de 2008

Pride of Baghdad


Nuevas lecturas de la fantástica biblioteca municipal de Nottingham. En este caso, Pride of Bagdad (2006), obra de Brian K. Vaughan (guión) y Niko Henrichon (dibujo). Casi cada día paso por una librería de cómics aquí en Nottingham y en el escaparate, desde hace meses, hay un póster con la portada del cómic en cuestión. Siempre me quedaba pensando que debería comprarlo y leerlo de una vez. Pero el caso es que el otro día fui a la biblioteca y lo encontré allí. Problema solucionado. Lo leería y si la lectura fuera consistente, lo compraría. Resultado: emplearé mis libras en otra cosa.

La historia toma un hecho real (la escapada de 4 leones del zoo de Baghdad tras unos bombardeos de la aviación norteamericana) para plantear cuestiones referentes a la libertad y lo que entendemos por libertad. Es indudable que la parte grafica es de un alto nivel y la historia en sí, viene avalada por un ganador del premio Eisner (Brian K. Vaughan) con obras como Y: The Last Man y Ex Machina. Obras que no he leído por cierto. Resulta interesante ver el conflicto iraquí desde otros ojos, desde otras prioridades, como son las de estos 4 leones que, perdidos en una ciudad sitiada y fantasma, intentan agarrar con fuerza esa libertad que les ha caído del cielo. Eso está bien. Y las dudas entre los personajes sobre lo conveniente de una libertad con riesgos a un cautiverio seguro. Eso también está bien. Pero no va más allá.

Hay cacerías por la ciudad, hay luchas con otras fieras, hay diálogos con sentido, pero esperaba encontrar algo más. La obra como tal insinúa una idea interesante pero que se materializa en una historia menor. Por supuesto está la obvia mirada antibelicista y todo eso, pero el cómic no funciona. Al menos, bajo mi punto de vista.

Lo mejor: sin duda el apartado gráfico. Tiene viñetas de grandísima belleza.

Lo peor: Acercarse a la obra esperando encontrar más de lo que realmente hay en ella. Por tanto, creo que el error fue mío.