lunes, 4 de febrero de 2008

Cómics para aprender a leer


Estaba buscando en Amazon un libro del teórico en cómics Ian Gordon, Comic Strips & Consumer Culture (1998), cuando me he dado de bruces con su blog, en el que he leído una noticia de hace meses, pero que me parece interesante por lo que supone aprovechar los cómics para aprender a leer. Nada nuevo bajo el sol me dirán ustedes. Pues sí, pero no por ello menos interesante. Si los comic strips ya fueron de vital importancia para toda esa pléyade de emigrantes llegados a los EE.UU. en busca del ansiado American Dream, no pierden ahora su vigencia para enseñar a leer a las futuras generaciones.

Yo aprendí a leer con tebeos. En concreto con los tebeos de Conan que coleccionaba con mi escasa paga semanal que se iba en números de segunda mano, que me agenciaba en el rastro de Valencia. Cuando el rastro era un lugar mágico, situado en la parte antigua de la ciudad, rodeando la Plaza Redonda y adyacentes. No la venta de ganado en que lo ha convertido la siempre queridísima alcaldesa de Valencia: la Rita. No tengo memoria más viva que la de leer esos episodios de Conan, con un vocabulario que a veces me jugaba malas pasadas (como la palabra "ramera" que ciertamente aprendí en edad demasiado temprana).

El caso es que en el blog del señor Ian Gordon leo que
Françoise Mouly, director artística de The New Yorker, cuyo marido es Art Spiegelman, ha lanzado la serie Toon Books, para niños a partir de 4 años que empiezan a leer. La propia Mouly confiesa que su familia aprendió la maravilla de la lectura a través de los tebeos. En este año salen a la venta Benny and Penny de Geoffrey Hayes (abril), Silly Lilly and The Four Seasons de Agnes Rosenstiehl (mayo), y Otto's Orange Day de Frank Cammuso y Jay Lynch (junio).

En un artículo del Publisher's Weekly, decía Mouly que así como RAW contribuyó a cambiar la idea de los cómics y demostró que se podían tomar como algo serio, en esta nueva serie aspira a seguir con esa tradición de sucesivas generaciones que han aprendido a leer con cómics. Si tienen ustedes un renacuajo por la casa, tal vez podrían considerar que aprendiera inglés con tebeos. ¡Ojalá lo hubieran hecho conmigo!

Y todavía hay quien piensa que los cómics son una chorrada. Como si aprender a leer no fuera importante. En fin...