lunes, 23 de noviembre de 2009

Alta y Baja Cultura: manido debate...pero debate al fin y al cabo



Que la historieta puede tener (y tiene) muy diversas aplicaciones es algo que no voy a descubrir aquí. La semana pasada un profesor del departamento de Estudios Culturales hizo una presentación sobre cuestiones de soberanía, libertad, orden y caos, en la que tomando como base teórica a diversos filósofos, el cuerpo del análisis eran los cómics Marvel y DC. A través de Batman, Captain America o Superman, Neal Curtis armó una argumentación bien elaborada que en breve tiempo saldrá a la venta en formato libro. El debate posterior no desmereció, especialmente por la insistencia de un circunspecto señor, que preguntó de manera insistente si el ponente no veía un problema en relacionar a Aristóteles o a Platón con Cap o Superman. El asunto de fondo era meridianamente claro: el eterno debate de Alta y Baja Cultura. Me dieron ganas de decirle a este señor que se cogiera el libro de Umberto Eco, Apocalittici e integrati y actualizara un tanto (casi 50 años ya) esa vieja y manida cuestión. El caso es que Neal se encargó de responder con elegancia al invertir lo que este señor entendía como “legitimar los cómics a través de la teoría filosófica clásica”. No señor. En primer lugar los cómics no necesitan legitimación, como tampoco la necesita la fotografía, el cine, el graffiti o la poesía provenzal. Esa hipotética legitimación no se la dieron ni Eco ni Eisner, ni Spiegelman con el Pulitzer, ni Satrapi con su celebrado Persépolis. No señor. La legitimación proviene como poco del uso que desde el Barroco se venía haciendo de las imágenes y la estilización de su recurso para contar historias. Olvidamos con cierta displicencia que los cómics además de Superman (y por favor no se entienda esto como una distinción peyorativa) incluyen diversos géneros y enfoques, más o menos vanguardistas, más o menos costumbristas pero todos tienen un propósito: contar una historia. Ese acto consustancial al ser humano que es contar historias, ya sea alrededor del fuego hace miles de años, en una sala de cine con palomitas o en el salón de nuestra casa con Paracuellos de Carlos Jiménez trasciende la insulsa distinción de Alta y Baja Cultura, tras la que se escudan muchos académicos para justificar su condición de “animal en extinción”.


Neal Curtis lo solucionó de manera sencilla. La teoría filosófica no viene a legitimar el uso de los cómics para abordar cuestiones X. Son los cómics los que a través del análisis y su estudio detallado vendrán a confirmar lo que pensadores como Platón, Heidegger o Hegel han filosofado sobre esas mismas cuestiones X. Dos días después me encontré con Neal en la parada del autobús. Iba con su hijo pequeño. Me preguntó qué me pareció la conferencia y le dije que me gustó. Estuvimos hablando sobre el insistente caballero de la primera fila (al que por otro lado le agradezco enormemente su recurrencia por el bien de la audiencia allí reunida) y Neal me comentaba que siempre hay un peligro en escribir un libro sobre asuntos culturales impregnados de filosofía y acometer su análisis conjugando a Rousseau con Stan Lee. Siempre habrá un “señor circunspecto” que levantará la ceja o resoplará sin comprender el por qué de esta combinación. Tal vez si no fuera porque muchas veces ocurre esto mismo, hacer encajar con calzador un marco teórico para que se ajuste a lo que uno quiere demostrar, cuando el análisis de la información (en este caso los cómics) debería marcar la elección de una u otra teoría.


En cualquier caso, la experiencia me dio ideas para una presentación en la que abordar ese mismo asunto: la no-necesaria legitimación de la historieta y su constante exigencia por parte de una parte de la intelligentsia. Si el asunto todavía suscita este tipo de debate es que no está cerrado y por tanto permite diálogo. Y eso siempre es positivo.


(La imagen es de Peter Kuper en Ctrl.Alt.Shif Unmasks Corruption de la que hablaré por aquí pronto)

7 comentarios:

Emilio Aurelio dijo...

Cuanto he echado de menos este tipo de entradas. Me resultan cuanto menos curiosamente próximas a mi forma de ver las cosas. No he encontrado nunca una definición del cómic mejor que la que usas, contar historias con imágenes. Y ese debate de cultura a dos niveles es verdad que sigue abierto. En mi caso particular, mi ordenador tiene un archivo al que llamo biblioteca donde encuentras en la "K" una carpeta de Kubert junto a otra de Kandinsky, o de Kubrick, o en la "D" tengo a Dumas con Doré, o incluso en la "C" tengo a Cervantes en PDF junto a Crumb, también en ese formato. Si no se acepta esta forma de ver las cosas desde la base, cómovamos a pretender convencer a los demás.

Jorge dijo...

Qué bueno saludarte Emilio.

Ya me gustaría ver los anaqueles digitales de esa biblioteca...que muy amablemente compartes en Tangencias.

Creo que has dado en el clavo, pese a lo arcaico del debate Alta/Baja Cultura, pese a la pujanza de los Estudios Culturales que precisamente tratan de erosionar lo que queda de esa Alta Torre de Marfil, todavía hay una resistencia no desdeñable a relacionar por ejemplo a Cervantes con Crumb. En tu biblioteca veo que has optado por una solución pragmática y de sentido común. Si de una biblioteca se trata, ordenemos a los autores por orden alfabético. Y que cada cual se rasgue las vestiduras si lo cree una herejía.

No se trata de hacer un totum revolutum que nos haga perder la perspectiva en ese magma amorfo que es "la cultura". Pero tampoco se trata, creo yo, que a estas alturas haya quien se enroque en posiciones intransigentes por desconocimiento o por encono. Creo que algo se le debe presuponer al investigador (y el señor circunspecto lo era) y es amplitud de miras y humildad ante aquello que desconocemos. Lamentablemente ambas cualidades escasean.

Emilio Aurelio dijo...

Es cierto que no es necesario legitimar al cómic, como tampoco creo sea necesario encontrarle una definición, del mismo que tampoco necesitan ser definidas tantas cosas con las que nos obsesionamos. Eso si, la innecesariedad de ser definido no conlleva la innecesariedad de ser estudiado, de modo que lo conozcamos mejor. Creo que es esteril la busqueda de una definición de cómic que englobe todas las opciones, sería mas enriquecedor estudiar a fondo cada una de esas opciones.

Sobre mi biblioteca digital, corre el riesgo de desbordamiento. Precisa rediseñarla.

Jorge dijo...

Tenemos una tendencia innata a categorizar a definir. Al hacerlo le damos sentido a lo que nos rodea. Si algo no está definido, no existe. Este razonamiento es por encima de todo estresante.

Por ello sigue el debate sobre las características propias de la historieta, que si la secuencia de una o más viñetas, que si el uso o no de bocadillos con texto, que si es la interrelación de texto e imagen...Algo tengo claro. Para narrar así como en literatura no hacen falta imágenes dibujadas, en historieta el texto es del todo prescindible. De hecho cuando nos encontramos con un cómic con ausencia de texto pero que funciona en términos narrativos, se podría decir que su autor domina el lenguaje de la historieta porque domina las elipsis necesarias que el lector debe completar para darle sentido a la historia.

Ismael Fancito. dijo...

"Para narrar así como en literatura no hacen falta imágenes dibujadas, en historieta el texto es del todo prescindible. De hecho cuando nos encontramos con un cómic con ausencia de texto pero que funciona en términos narrativos, se podría decir que su autor domina el lenguaje de la historieta porque domina las elipsis necesarias que el lector debe completar para darle sentido a la historia."

Esto me ha recordado a Sordo
No me importaría leer ese trabajo, me quedo con el nombre (esperando que no sea una edición universitaria de las que no salen de la ciudad). Yo siempre he imaginado a Eliade, Desoille o Gilbert Durand hablando de tebeos. Intercalando en sus artículos y estudios referencias a Jim Starlin o Hulk igual que hacen cuando tratan la cosmología social de los bororo o las cruces gamadas junto a las significaciones de las cloacas espiraladas de las novelas de Victor Hugo. Ahora mismo recuerdo a algunos de ellos escribiendo sobre el pulpo de la peli de Walt Disney, y hay un pasaje muy extraño de los Diarios de Eliade en el que escribe sobre las conversaciones que mantenía como profesor con un estudiante, 'undergraduate', creo que decía, acerca de las drogas y un gato rijoso con el que aseguraba mantenía largas y filosóficas conversaciones.

Jorge dijo...

Hola Ismael.

No he leído Sordo pero tratándose del maquis tengo mucho interés.

Los grandes pensadores siempre se distinguen de los mediocres por la comprensión del ser humano y de sus diversas manifestaciones culturales. Los que ponen fronteras a la cultura se mueven en la medianía y ello les hace ser mediocres. Aunque actualmente el concepto de "sabio" se ha extinguido. La wikipedia lo ha sustituido, muy post-postmoderno esto.

Anónimo dijo...

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