sábado, 18 de octubre de 2008

Honoré Daumier en España


La noticia venía ayer en El País y no es cualquier cosa. La obra de Honoré Daumier (Marsella, 1808-Valmondois, Francia, 1879), el gran artista de la viñeta satírica francesa del XIX (y por qué no de toda su historia), estará presente en una exposición a partir del próximo martes 21 de octubre en Boadilla del Monte, Madrid. La muestra contará con 120 obras del genio francés que fue el gran azote tanto de la monarquía como de la burguesía francesa del XIX. Comenzó su carrera con 20 años, realizando litografías para La Silhouette, colaborando posteriormente para Caricature y Le Charivari. Tal vez su obra más conocida sea la de "Gargantúa", representación burlesca del monarca Luis Felipe de Orleans, último rey de Francia, depuesto tras la revolución de las barricadas en 1848. El atrevimiento llevó a Daumier seis meses a presidio. Comparen la versión de Daumier con esta obra de Gustave Doré (1832-1883) el gran ilustrador del XIX francés. La de Doré, sin referente político, es una de las muchas versiones sobre la pentalogía de Rabelais que en el siglo XVI dedicó a esta peculiar familia de gigantes: Gargantúa y Pantagruel. El humor, la sátira y el sarcasmo vienen de lejos. Daumier recoge esa tradición burlesca pero al dotarla de referentes concretos escandaliza a una opinión pública que, sin embargo, no oculta su disgusto ante lo que representa un anacronismo político, habida cuenta de los movimientos revolucionarios de los últimos 50 años. Sobre Doré, no se pierdan la magnífica entrada de anguloagudus en Cómics en extinción.


Considerado por algunos como un artista equiparable a Goya, Rembrandt o Rubens, es para todos una de las máximas figuras del realismo francés, así como un pionero en el uso de las viñetas en prensa como arma para hacer tambalearse al poder. Con más de 4.000 estampas litográficas realizadas, su trabajo se publicó en semanarios y diarios franceses entre 1831 y 1871. Sigue leyendo.



Abajo, los españoles en busca de un rey. Al parecer, Daumier se interesó por el contexto español, reflejando las tensiones derivadas de la revolución liberal de 1868 en esta singular obra en la que las ranas piden un rey. Como se comenta en el artículo, el paralelismo de la obra del artista francés con Goya es llamativo.