martes, 10 de junio de 2008

Mendel's Daughter. A Memoir

Muy interesante la lectura de Mendel’s Daughter. A Memoir. Su autor, Martin Lemelman, lleva 20 años trabajando en la ilustración a la vez que enseña en una universidad norteamericana. Este libro testimonial, no sé si es una novela gráfica, una obra ilustrada, un testimonio o ninguna cosa de las mencionadas. No importa. Posiblemente sea un poco de todo lo anterior y un mucho de talento y buen hacer.

Martin Lemelman grabó a su madre durante unas semanas en la que tuvo que guardar reposo al caerle un pollo congelado en un pie causándole una rotura. Curiosa historia que recoge el autor en la obra y que sin ese pollo, tal vez nos hubiéramos quedado sin esta emotiva lectura, sincera, descarnada, a veces evocadoramente bella, otras dura, áspera, pero siempre honesta, con una desazonadora sensación de veracidad que otorga el testimonio. Y lo consigue el autor con un estilo gráfico correcto, adecuado, pero con un componente narrativo que te sumerge en la historia y te atrapa por las entrañas, como debe ser. Hay, también, un cuidado uso del collage, con montajes fotográficos aquí y allá que van dotando a la obra de ese sustrato de realidad que, por otro lado, consigue la mera lectura de la historia. Esta característica, la narración escrita que resulta de las confesiones de la madre del autor en numerosas grabaciones, es un documento que rebosa autenticidad. El texto se escribe tal cual, con errores gramaticales propios de emigrantes que aprenden una segunda lengua con dificultades. Una sintaxis sencilla, sin adornos, pero directa y clara en todo momento.

Datos de la obra:

Free Press, October 2006
Hardcover, 240 pages
Price: 19.95$ (Hardcover)

Una curiosidad: en la web jewishlibraries.org hay un apartado en el que he encontrado una bibliografía de novelas gráficas judías. Una bibliografía detallada, aunque me resulte extraño que se hagan listas de obras de un determinado grupo de población, pero bueno… Aparecen referenciadas las obras de Will Eisner, Rutu Modan, Pascal Croci, Joann Sfar, ect. Por cierto, no sabía yo que Scott McCloud también era judío.