domingo, 2 de septiembre de 2007

"El Bobo" de Abela


De sobra es sabido que el humor gráfico (nos referimos a las viñetas en prensa) además de reflejar el pulso de la actualidad y servir como entretenimiento, puede actuar como sátira política y, en algunos casos, como arma ideológica. Y si no que se lo pregunten a los señores de “El Jueves” que poco más y los meten en la cárcel por ataque al honor (y “mal gusto” decía lo más “granao” de la tele rosa). Sin embargo, pese a la más que probable multa que les caiga a los autores de la publicitada portada, se da la circunstancia (no banal) de que estamos en democracia. Y mal que bien uno puede reclamar sus derechos y dejar oír su voz…¡aunque luego te claven la multa igual!

Fig. 1 La profesión de adivina "no tenía futuro" durante la dictadura de Machado.

Pero ¿qué ocurre cuando no existe democracia? ¿Cómo se las apañan los humoristas gráficos para sortear la censura y lanzar su mensaje?

Eduardo Abela (1889-1965) es un ejemplo fantástico de cómo se puede sortear la censura y no perder intensidad en la sátira y en la crítica a un poder establecido de forma ilegítima. Abela es más conocido en Cuba por su personaje “el Bobo” que por haber sido un reputado pintor, de obra extensa, que trabajó la temática cubana, la búsqueda de una identidad nacional a través de la pintura. Pero se le conoce más por su personaje de “el Bobo” que apareció en 1926 por primera vez y se prolongó (con algunas interrupciones) hasta mayo de 1934, un año después de la caída del dictador Machado, que se ve forzado a abandonar el país el 12 de agosto de 1933 ante la gravísima crisis económica, la intensidad de los ataques revolucionarios y la retirada del apoyo estadounidense. Poco después vendría otro de nombre Batista y peor recuerdo. Y luego la revolución y vuelta a empezar.

El personaje del Bobo proviene de los tiempos de la colonia, de 1895 cuando “se publica en La Habana el Semanario El Bobo, en el cual los artículos vienen firmados “El Bobo de Batabanó”, “El Bobo de la yuca”, “El Bobo de Babieca”. La popularidad de estos personajes llega hasta la década de 1940 con la conocida guaracha El Bobo de la yuca.” (Adelaida de Juan, 1999).

Fig. 2 La alegría de la gente fuera de la casa por la llegada del nuevo año contrasta con la tristeza del Bobo, que esperaba que se fuera Machado y no el año.

Si algo distinguía las viñetas de “El Bobo” de otras aparecidas con anterioridad como las de “Liborio” o posteriores como las de “El Loquito”, fue la riquísima simbología que permitía por un lado eludir la censura (aunque no siempre, ya que fue vetada su aparición en varias ocasiones) y conectar con la masa social que veía en “El Bobo” un altavoz con el que expresar sus frustraciones y anhelos con relación a la dictadura de Machado.

En las viñetas de “El Bobo” aparece generalmente el personaje principal con un interlocutor (el ahijado y el profesor), comentando las más veces hechos de actualidad en los que se introducía la sátira. Entre los símbolos más usados está “la bola” como representación de “la mentira” que le cuentan al pueblo cubano, pero que éste no se la cree, no la traga y por esa razón “El Bobo” lleva siempre “bufanda”, prenda que sirve para proteger la garganta del frío, especialmente cuando alguien tiene problemas para tragar (las bolas, claro). Otro de los símbolos más utilizados por Abela era el de “la vela” encendida al santo, que según en qué posición (erguida, ladeada, caída) y tamaño significaba los éxitos o derrotas de los movimientos revolucionarios de oposición a Machado. La vela encendida suponía una petición a un santo (la salida de Machado). Y así se sucedían los símbolos que la gente de a pie reconocía como la banderita que “El Bobo” llevaba como representación de la unidad nacional (frente a Machado).

Las viñetas de “El Bobo” de Abela funcionaron a modo de mensaje codificado que buscaba sortear la censura imperante y llegar al receptor sin haber perdido la carga ideológica que se pretendía. Fruto de un período específico, una vez Machado huyó del país “El Bobo” hubo de desaparecer también. Durante el casi 1 año que duraron las viñetas de “El Bobo”, desde la salida de Machado hasta mayo de 1934, se sucedieron fórmulas de gobierno, golpes de estado, derrocamientos, etc, etc. Abela acusó un profundo cansancio, una desilusión que le llevó a terminar con su personaje e incluso salir de Cuba con un cargo en el consulado cubano de Milán.

Fig. 3 Un ejemplo de juego de palabras. Aquí el ahijado le lee al Bobo el comienzo de un libro de pedagogía. El Bobo juega con el doble sentido de "empezar": el comienzo del libro, pero también el comienzo de la frase que alude a la salida de Machado.



Referencias
Adelaida de Juan. Caricatura de la República. Ed. UNIÓN. La Habana, 1999.

Más información en cervantesvirtual.

Fig. 4 Una clara muestra de la simbología con "la bola": la mentira gubernamental con la que nose puede jugar.

5 comentarios:

**Flor** dijo...

Hola!!!!, que buen blog!!! =)
me encantan los comic!, el manga y el anime es si!
pasate x el mio!!
cuidate!
chauu

fallen-lids(blog)

Álvaro Pons dijo...

Excelente recuperación de "EL Bobo", uno de los grandes prsonajes del humorismo gráfico cubano. También es interesantísimo el personaje de El Loquito, de René de la Nuez, fundamental para entender toda la historia cubana.
Te recomiendo el libro HISTORIA DEL HUMOR GRÁFICO EN CUBA, de Arístides
Esteban y Jorge Alberto Piñero, que acaba de editar Milenio. Fundamental y copmletísimo.

Jorge dijo...

Hola Álvaro, gracias. Ah, esa es la editorial que está publicando junto con la Universidad de Alcalá? Me compré el del humorismo en Uruguay pero todavía no lo leí. Sí, tengo que comprarme el de Cuba pero ya. Alucino con las viñetas de prensa cubanas, son una maravilla. Y sobretodo para eso, para entender la historia del país. Otra vez la didáctica con la historieta...

Por cierto ayer en el rastro me compré un K.D.T. Lo conoces??

Un saludo!

Álvaro Pons dijo...

UN KDT! Excelente compra!
Yo tengo un par de libros sobre historieta cubana y bastantes ejemplares de revistas de allí, ya te las pasaré... :)

Jorge dijo...

Gracias Álvaro. Yo tengo alguna cosilla sobre Cuba, sobretodo varias revistas que me consiguió un amigo sobre historieta, una maravilla. Me encantaría ver esas revistas tuyas. U día tenemos que hacer puesta en común ;)

El KDT está bastante bien aunque menos ingenioso que el DDT. La verdad, no sabía lo que compraba...